Una entrevista de Walden Bello en fpif.org
Traducción de Jordi Escuer
Imagen de cabecera Janis Ehling. Foto: Hendrik Schmidt
Janis Ehling es el secretario general del partido alemán Die Linke (El Partido de la Izquierda). Él comandó la victoriosa remontada del partido en las elecciones al Bundestag (el Parlamento alemán) en febrero. Nació y creció en la antigua República Democrática Alemana. También está en comisión ejecutiva del Partido de la Izquierda Europea en el Parlamento Europeo.
Antes de las elecciones de febrero, era ampliamente esperado que sería difícil para Die Linke llegar al 5% de corte para la representación en el Parlamento, pero vosotros conseguisteis casi un ocho por ciento, ¿qué pasó?
Estábamos en el 3% en las encuestas durante el otoño. La mayoría de nuestros miembros pensaban que íbamos a afrontar una gran derrota. Pero nos levantamos como el fénix de las cenizas. Incluso para nosotros fue muy sorprendente, porque a lo largo de los últimos años, debido a la ruptura con Sahra Wagenknecht, estábamos en una profunda crisis. Yo mismo pensaba que, como los italianos, como en otros países donde la extrema derecha está en marcha, seríamos totalmente derrotados.
¿Qué fue responsable de la remontada?
Oh, creo que es un gran puzzle. Hay algunos momentos clave. A lo largo de los últimos 10-15 años, tuvimos una gran discusión estratégica en nuestro partido. Fue no sólo acerca de qué parte de la izquierda es responsable por su declive sino, también, sobre cómo la situación del conjunto de los países occidentales está cambiando. Cuando nuestro partido fue formado, como la mayoría de los partidos similares de Europa, éramos una agrupación de personas contra el neoliberalismo. Ese era el principal objetivo. A diferencia del movimiento de los trabajadores, estos partidos estaban compuestos por diferentes tipos de personas de la izquierda. A parte de la oposición al neoliberalismo, no había un objetivo común.
Pero ahora con el auge de la extrema-derecha, y el debilitamiento de los conservadores alemanes tradicionales —como Ángela Merkel o Friedrich Merz, quienes son liberales pasados de moda— hay un claro enemigo común. Fue muy similar a la lucha de Biden contra Trump. Allí tenías un proyecto liberal de izquierdas, como el Green New Deal (Nuevo acuerdo verde), un programa progresista. Tenías eso también en Alemania, pero fue un desastre total, así que la extrema derecha tuvo un gran impulso. Así, muchas de las fuerzas de la izquierda en el país estaban realmente asustadas y se unieron en torno a nuestro partido. Nosotros éramos los más disciplinados.
La segunda cuestión es que usamos muchas herramientas nuevas, como hacer campaña llamando puerta a puerta y las redes sociales. Lo bonito es que Zohran Mamdani en Nueva York dijo que él se inspiró en Die Linke, pero para ser honestos, fue al revés. Unos pocos años antes, tuvimos una campaña de donantes donde fuimos apoyados por camaradas de Nueva York, así aprendimos estas cosas de ellos.
También atrajimos a mucha gente joven con el uso de Instagram y de TikTok y otras redes sociales. Antes de otoño, cuando a la gente joven le llegaba algo a sus redes sociales, provenía principalmente de la extrema derecha, y desde ese momento, también de nosotros. Estuvimos compitiendo con la extrema derecha en medio de la gente joven y, entre ellos, somos el partido más fuerte, con el 30% de la juventud votando por nosotros. Esto era algo nuevo para nosotros desde el momento que la mayoría de nuestros camaradas son viejo, de hecho, muy viejos.
¿Puedes profundizar en cómo competisteis con la extrema derecha en términos de mensaje?
Antes de redactar nuestro programa, preguntamos a la gente qué querían ellos realmente y les dijimos lo que nosotros defendíamos. No fue el típico debate de la izquierda, pero le dijimos a la gente lo que defendemos y les dijimos que era una lucha entre la gente trabajadora y los ricos. En cada intervención, el líder del partido les decía, soy Jan van Aken y estoy por la abolición de los millonarios. Esa fue siempre la primera frase durante la campaña electoral. ¡Enfocar, enfocar y enfocar! La segunda cuestión era sobre el alto coste de la vida. Así, incluso si se nos preguntaba sobre inmigración, diríamos que nosotros queríamos poner impuestos a los ricos, y ese era realmente el objetivo común.

Esto suena muy parecido a Mamdani en Nueva York.
No es una coincidencia.
Sobre Mamdani, ¿puedes aclararlo? ¿Dijo el que fue influenciado por Die Linke…?
Sí, él dijo que fue influenciado por Die Linke. Pero, como dije, eso es algo bonito. Diez años antes, enviamos a mucha gente a Nueva York, para aprender de nuestros camaradas de la izquierda como hacían sus campañas. Nosotros usamos los mismos métodos aquí durante la campaña. Así que ellos nos influenciaron a nosotros y, más tarde, nosotros a ellos.
¿Y tu papel personal en esto? ¿Qué piensas que fue tu contribución personal?
Fui el organizador de la campaña electoral, pero fue una situación totalmente nueva para mí, para todos nosotros. Yo he estado 17 años en el partido, y hay todavía camaradas más viejos, algunos desde el movimiento de 1968, y ellos estaban diciéndonos que es una situación totalmente nueva. Las campañas electorales pueden ser un poco aburridas, pero esta vez, la gente estaba e las calles, animándonos, diciendo que estaban agradecidos por que nosotros estuviéramos ahí, compitiendo con la extrema derecha. Fue una locura total. Déjame darte sólo unas cifras. A principios de enero, teníamos un partido con 58.000 miembros. Y en seis semanas, doblamos el tamaño de nuestra militancia: 110.000 miembros a final de la campaña electoral. Yo tenía 23 años hace 17, cuando me uní al partido. Ahora soy uno de los viejos veteranos. Hay sólo en torno a un 9-10% del partido que serían considerados veteranos. Eso es realmente divertido.
Llamamos a cada número de teléfono nuevo, y ellos se unieron directamente a la campaña. Fue realmente espectacular. Por ejemplo, en Berlín, tuvimos una reunión con 600 militantes para hacer campaña, y también hubo mucho apoyo que vino de otros países.
¿Y eso fue a lo largo de toda Alemania?
Sí, pero para ganar, tuvimos que poner el foco en ciertas áreas. Seis áreas específicamente, y movilizamos a muchos de nuestros miembros en estas áreas. Ellos fueron literalmente llamando a cada puerta, hablando con la gente.
¿Qué áreas fueron esas?
Fueron tres áreas en Berlín, incluyendo el área donde viven muchos inmigrantes, y en Leipzig, la mayor ciudad de Sajonia, Erfurt, Thuringia y Rostock.
¿Cuéntame sobre el colapso del partido de Sahra Wagenknecht, la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW, sus siglas en alemán)?
Los medios dijeron “es una estrella prometedora y nosotros estamos muertos”. Éramos como el partido zombi. Yo creo que el gran error que ella hizo fue que, aunque ella es de izquierda, fue diciendo las mismas cosas que la gente de derechas. Fue despotricando contra las políticas de género, las políticas ecológicas y contra los migrantes.
Y durante la campaña electoral, ahí se produjo un punto de inflexión para ella y para nosotros. A principios de febrero, hubo una moción de los conservadores contra los migrantes, un verdadero castigo para ellos, contra el derecho de asilo y así sucesivamente. La única manera en que los conservadores pudieron ganar la mayoría fue con el apoyo de la extrema derecha. Fue la pimera vez en el Parlamento en que la extrema derecha votó a favor de una moción de los conservadores. Los tenían la mayoría, y eso sólo fue posible por los votos del partido de Wagenknecht. Así que fue un punto de inflexión real para nosotros porque fuimos el único partido que dijo que la inmigración no es el problema real, no son los responsables de la situación de la gente de aquí. Para Wagenknecht, fue un punto controvertido entre sus votantes. Yo creo que perdió mucho apoyo ahí. Después de la campaña electoral, muchos de sus miembros empezaron a unirse a nuestro partido, porque ellos decían que no estaban contra los migrantes, que ellos no eran el problema.
Y hubo otro factor, para ser honesto, y fue la guerra de Ucrania. Su principal objetivo era terminar la guerra en Ucrania. Pero Trump ganó las elecciones de noviembre en Estados Unidos, y dijo que iba a terminar con la guerra en Ucrania, así que el tema principal de movilización de Sahra no tuvo ningún papel en las elecciones. Todo el mundo pescaba que Trump terminaría la guerra en Ucrania, así que si la guerra terminará, ¿Por qué continuar votando por ella?
O sea que, objetivamente, Trump contribuyó a su derrota…
Sí, a veces la historia hace cosas graciosas.
Me gustaría preguntarte por vuestra policía respecto a las personas migrantes.
Sí, afrontamos esta cuestión todo el tiempo en la campaña puerta a puerta porque la extrema derecha siempre saca a relucir este tema. Pero nuestra respuesta siempre era que la crisis en Alemania era debida a las malas políticas de los conservadores y los socialdemócratas, no a los migrantes, y eso era la razón por la que la gente estaba sufriendo. La migración está siendo utilizada por los conservadores y la extrema derecha para distraer a la gente de los temas reales. Así que eso fue lo primero. Pero los periodistas nos presionaban, nosotros dijimos que la gente tiene derecho al asilo y que necesitamos migrantes porque la población está envejeciendo cada vez más, y si la gente quiere garantizar sus pensiones, necesitamos migración. Necesitamos fuerza de trabajo.
Con Wagenknecht, tuvimos un gran debate sobre migración. Por ocho o nueve años. Ese fue uno de los temas principales de nuestro conflicto interno en el partido. Porque tú puedes decir que el 40% de todos los votantes son xenófobos. Por la gente diría, vale, no estamos de acuerdo en este tema, pero es importante respaldar al Partid de la Izquierda porque es el partido de la gente trabajadora, así votar por ellos es en nuestro mejor interés. Así, pusimos el foco en otro asunto, y estuvimos siempre diciendo que éramos un partido contrario al racismo, y en ese punto fuimos honestos. Y si alguien dijo “yo no puedo votar por un partido anti-racista”, no otros le dijimos que vale pero ese es nuestra postura. Pero creo que tú tienes que ser muy claro en esto.
Así, ¿Sahra se separó del partido por el tema de la migración, o fue esa la principal cuestión?
La migración fue un tema, y el otro fue como lidiar con el cambio climático. Sahra estaba por mantener la industria de combustibles fósiles y decía que el cambio climático era un asunto menor. Dijo que los a los trabajadores no les gustaría poner el énfasis en ello. La tercera fue la guerra de Ucrania. Nosotros cambiamos nuestra posición de partido para decir que estábamos en contra de cualquier clase de imperialismo, y eso incluye al imperialismo ruso. Los Estados Unidos son la mayor amenaza para el mundo, pero hay otros países imperialistas en alza, y Rusia es uno de ellos. Dijeron que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y esta es su posición sobre Rusia. Dijeron que Occidente fue responsable de la guerra en Ucrania. Nosotros dijimos que también, pero esto no justifica que un país ataque a otro país hermano.
Permíteme que te interrumpa justo en este punto, ¿qué hay de China? ¿Cómo ves tú a China?
Por un lado, nuestro partido dice, es bueno que China esté creciendo de nuevo, que la pobreza se esté reduciendo ahí. Y pienso que ese histórico lo que China ha hecho sacando a millones y millones de personas de la pobreza. Y también muestra que esta clase de capitalismo de Estado es más efectivo que el capitalismo anárquico como el de occidente. Pero, por otro lado, es un país muy centralizado que tiene muchos problemas. Está castigando a los trabajadores y no es muy democrático. China es una fuerza anticolonial, eso es bueno. Pero, por otro lado, hay mucha represión ahí. Ese no es nuestro concepto de socialismo.
Perdón por la depresión. Ahora volvamos a Sahra. Con su partido sin funcionar y con la gente regresando a vuestro partido, ¿esperáis que su partido desaparezca?
Puede que desaparezcan, pero hay una posibilidad de que puedan establecerse como un partido de Alemania del Este. Permíteme que me explique. Si te fijas en nuestra militancia en el este de Alemania, el 30% está por debajo de los 50 y el 40% de ellos está por encima de 80. Así, puedes ver que nuestros principales partidos en el este de Alemania son personas mayores, muy mayores. Muchos de ellos se fueron con Wagenknecht y, durante las elecciones, mucha gente joven se unió a nuestro partido, así que nuestro partido ha cambiado totalmente.
Así, ahora Die Linke tiene el impulso. Pero ¿puedes decirme dónde están los socialdemócratas, los cristianos demócratas y los verdes?
Creo que lo que está claro ahora es que los socialdemócratas son más débiles. Cuando miras los resultados electorales, el mayor éxito fue para los conservadores y la extrema derecha. Así, la imagen de conjunto, es que ha sido una derrota para las fuerzas de la izquierda. Desde que yo me uní al partido, siempre odié a los socialdemócratas porque siempre estaban comprometiendo. Pero ahora que la extrema derecha es tan fuerte, realmente siento pena por ellos. Nosotros no ganamos lo que ellos pierden entre la clase trabajadora. Así, que, en los años venideros, vamos a tener que afrontar la misma situación en la mayoría de los países occidentales. Tenemos tres regiones desindustrializadas, y en estas regiones son ellos o nosotros, y por ellos me refiero a la extrema derecha. Esperamos una verdadera polarización. La gente girará hacia la derecha o hacia nosotros. Así que tenemos una gran responsabilidad, porque normalmente, esta gente votaría por los socialdemócratas, pero realmente han perdido la confianza en el PSD. Conocí a algunos socialdemócratas en una fiesta el pasado fin de semana y ellos mismos sienten que se están debilitando. Así, en la gran coalición con los conservadores, ellos son los más débiles y los conservadores tienen la sartén por el mango, y los socialdemócratas no pueden evitar que ellos mismos realmente están perjudicando a la gente y no están haciendo lo que es necesario en este momento de crisis.
Y los Verdes, dado que lo preguntas, tienen un vacío de poder, y no está claro a dónde van a ir. Los Verdes fueron un partido de izquierdas, pero también son el partido de los votantes con mayores ingresos. Son un partido progresista, pero eso no está tan claro en algunos temas. En algunas cuestiones, son un poco conservadores. Pero en Berlín tienen una tendencia más a la izquierda. Pero no está claro qué camino tomarán. En los últimos años ellos querían formar una coalición con los conservadores, con nosotros, o con los socialdemócratas. Así que ¿preferirán una alternativa progresista o una liberal conservadora?
¿Piensas que hay una posibilidad de que Die Linke y los socialdemócratas se unan en algún momento?
No. Bien, tu pregunta realmente me pone a mí en una posición difícil como secretario general del Partido. Pero quizás pueda responder no como miembro del partido sino como doctorado en historia marxista. Ha habido grandes cismas en la izquierda, como el cisma entre los comunistas y los socialdemócratas. Ahora ya no quedan cismas en la izquierda, excepto sobre cómo lidiar con el Estado. Realmente es muy difícil lidiar con el Estado, incluso cuando estás en el Gobierno. El Estado no representa verdaderamente los intereses de los trabajadores sino los de los conservadores. Es una democracia liberal. Se supone que es una democracia, pero no lo es.
Nosotros somos un poco más escépticos que los socialdemócratas cuando se trata del Gobierno. Esa es la principal diferencia. Creo que en los años venideros, la extrema derecha crecerá, incluso más que ahora. En los países occidentales, tú tienes un impulso fascista. En tiempos como estos, tú tienes que pensar en la formación de coaliciones.
Pienso que tú necesitas recurrir a la historia. En 1929, tuviste un gobierno socialdemócrata cuyo ministro de finanzas fue Rudolf Hilferding, el economista marxista. Introdujo una serie de medidas de austeridad, de las cuales Hilferding dijo que intensificarían la guerra de clases. No lo hicieron. Lo único que intensificaron fue la lucha entre los socialdemócratas y los comunistas. Creo que fue uno de los grandes errores de los dos partidos, los socialdemócratas y los comunistas, con su teoría del social fascismo. Este edificio [el cuartel general de Die Linke], por cierto, fue un lugar donde se llevaron a cabo torturas a los comunistas, socialdemócratas, judíos. Es un recordatorio de que debemos trabajar unidos.
¿Decías que estabas hablando como académico?
Yo crecí aquí en el Berlín este y durante los años 90 me vi involucrado en batallas callejeras con los fascistas y neonazis. Así que es personal. Yo no quiero gastar mi vida en el exilio, del modo que tuvieron que hacerlo muchos comunistas y socialdemócratas después de que Hitler subiera al poder.
Creo que es realmente importante tomarse la amenaza del fascismo seriamente. Antes de las elecciones norteamericanas, creía que Trump era un payaso de la derecha. Pero ahora, lamenta que él y la extrema derecha plantean a la democracia es muy real. Cada día, Trump aparece con algo nuevo, y la izquierda de Estados Unidos no sabe qué hacer.
¿Piensas que la extrema derecha tiene una gran posibilidad de llegar al poder, tanto si es la fuerza líder de una coalición como independientemente?
De nuevo, permíteme que hable como académico. He estado siguiendo los desarbolos en otros países europeos y, en muchos de ellos, los partidos de extrema derecha son ahora algo normal. Están en muchos gobiernos. También puede pasar aquí. Quizás en 2029 o 2033, lo cual señalaría los 100 años de la llegada del fascismo en Alemania. Pero como secretario general del Partido, haré todo los posible para prevenir que eso pase otra vez. Si lo hace, será la primera vez desde 1945, y todos los alemanes saben qué significa eso.
Hice esta pregunta cuando entrevisté a Wolfgang Streeck, el director emérito del Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades en Colonia. Tuvo una interesante respuesta. Dijo que las condiciones estructurales para que la extrema derecha llegue al poder están ausentes pero que el resentimiento cultural ese lo que impulsa a la derecha y es no es suficiente para que pueda gobernar. Algunos otros progresistas en España y Países Bajos con los que he hablado plantean explicaciones similares.
Pienso que están en lo cierto. Una razón es que, en proporción a la población, no hay mucha gente joven ahora en los países occidentales comparado con los años 30 del siglo pasado. Así que la base juvenil para movimientos revolucionarios ya no está ahí. También, la extrema derecha no tiene un ala para militar, así ue grupos como las SA [Sturmabteilung o camisas pardas] que estuvo aterrorizando a la gente en las calles en los años 30 no están ahí. Así que no creo que el peligro sea el mismo que se planteó antes de la Segunda Guerra Mundial. Pero pienso que el peligro real es para los migrantes, para los derechos de la clase trabajadora, los derechos de las mujeres, o de las personas trans. Así que hay una amenaza real para las minorías de este país. Pero, de nuevo, la extrema derecha de hecho tiene gente que nos ataca físicamente, y alguna de nuestra gente ha sufrido esto. También diría, volviendo a los años 30, que había quienes en el Partido Comunista decían que los nazis eran una formación inestable y que ellos solo serían capaces de gobernar por un año. Así que, como científico social, diría que la extrema derecha no es igual que en los años 30 pero, por otro lado, la izquierda se equivocó entonces y yo podría equivocarme ahora.
¿Dirías que la amenaza no es tanto mucha violencia y coerción sino legislación represiva?
Sí, por ejemplo, en Alemania, las autoridades están hablando sobre deportaciones masivas, como en los Estados Unidos. Pero cada año, sobre 20.000-40.000 migrares son deportados desde Alemania. Por otra parte, tenemos de 400.000 a 700.000 migrantes que vienen a Alemania. Así, para la gente que está siendo deportada, eso es una tragedia, una amenaza real a sus vidas. Pero, en el panorama general, tendrás diferentes clases de ciudadanos. Actualmente, tienes a 12 millones de personas que no pueden votar. Muchos de ellos no son ciudadanos, así que, lo que la derecha está haciendo es decir que ellos crearán una nueva clase de personas ilegales, que es una clase trabajadora que es un sector muy bajo de la sociedad, y por el otro lado, están amenazando los derechos de los trabajadores que viven aquí. Eso es lo que están haciendo ahora. Eso es muy peligroso, porque tienes a millones de personas sin derechos fundamentales.
Estuve leyendo la autobiografía de Ángela Merkel, me sorprendieron dos cosas: una, que ella no parecía comprender que las políticas neoliberales que promovió crearon una gran crisis económica en Alemania. Dos, ella parecía muy orgullosa de la asimilación de un millón de sirios. Parece que incluso lo considera el punto álgido de su carrera. ¿Qué piensas de ello?
De una parte, los neoliberales fueron responsables de la crisis de Alemania. Y eso fue especialmente malo para Alemania del Este. Por ejemplo, de dónde mi esposa proviene, Mecklenburg, desde 1990, entre 30-40% de la renta dejó el lugar en sólo 30 años. La última vez que tuvimos una situación como esa fue durante la Guerra de los 30 años en el siglo XVII. Alemania del Este fue un laboratorio para las tácticas neoliberales, y después también las llevaron a Alemania del oeste. Los conservadores fueron responsables de eso, y Merkel también fue responsable porque ella era la primera ministra. Así que ella es un poco un diablo para mí.
Por otra parte, en el tema de la migración, ella fue una verdadera liberal, con todas las contradicciones de los liberales. Los conservadores y los socialdemócratas siguen diciendo que nuestra fuerza laboral está envejeciendo y que necesitamos más migración. ¿Por qué no podemos prepararlos para trabajar? Hay todos esos médicos sirios conduciendo taxis. ¿Por qué no les permitimos trabajar? Los conservadores dicen que ellos no están en contra de los migrantes, pero no quieren refugiados. Lo que nosotros decimos es que, si no quieres refugiados, entonces debes prevenir las guerras, porque son las guerras las que crean refugiados. Respecto a su apertura de las fronteras a los refugiados sirios, Merkel hizo lo correcto. Fue pragmática. Necesitamos tener para la fuerza de trabajo. Ellos deben quedarse. Ella hizo bien.
¿Cuál es el futuro de las relaciones Estados Unidos-Alemania y Estado Unidos-Europa?
Lo que Trump está haciendo es tan loco. No es racional porque está cortando los vínculos con muchos de los países. Y nuestro partido piensa que estamos en una nueva situación global, con la reemergencia de China, la cual está compitiendo con los Estados Unidos. Europa del encontrar su papel en esta nueva situación. Estamos a favor de que Europa encuentre su autonomía porque, como tantos países en el Sur Global, no queremos ser parte de este bloque de confrontación y con suerte podemos evitar la guerra en el futuro. No queremos ser imperialistas socios junto a los americanos. En este sentido, Trump nos está ayudando en un modo muy inesperado con sus políticas hacia Europa.
Pero ¿qué piensas de la reciente cumbre de la OTAN, donde el secretario general de la OTAN dijo algo en ese sentido, “gracias, señor Trump. Este finalmente ha hecho que nos tomemos seriamente esta propuesta de gastar el 5% del nuestro PIB en armas?
No es fácil responder. Los franceses pueden a veces oponerse a los Estados Unidos debido a su papel como antigua potencia global. En Alemania es más difícil porque todo partido, excepto nosotros, es transatlántico. Friedrich Merz, el nuevo Canciller, que es un lobista para los intereses transatlánticos, está siendo puesto en una posición muy difícil por Trump. La guerra comercial está realmente afectándonos negativamente. Después de China y de Estados Unidos, somos el tercer mayor exportador del mundo, como tú sabes, la industria alemana es el último remanente de la gran industria en Europa, así que la guerra comercial está afectándonos muy duramente. Así, las élites europeas pueden verse forzadas a desarrollar alguna autonomía de Estados Unidos y centrase en Europa de nuevo. Pero esto también tiene problemas, porque estas élites también dirán que necesitamos ser más independientes de los Estados Unidos, así que necesitamos más gasto militar. A lo largo de estos últimos años, en la izquierda europea hemos estado luchado contra la creación de una fuerza de despliegue rápido para intervenciones en África, en Mali y donde fuera. Y las élites ahora quieren un mayor rearme, para hacer posible luchar en una guerra a gran escala.
¿No puede este rearme crear también la posibilidad de una competición nacionalista en Europa?
Buena pregunta. Bueno, siguiendo el trabajo de Benedict Anderson, puede haber un nacionalismo de la izquierda. El resentimiento contra imperialismo estadounidense puede afectar a las fuerzas de izquierda y de derecha. Pero, sí, cuando el nacionalismo está aumentando de nuevo, puede traer muchos problemas. Puede hundir a la UE. Europa debería ser una coalición de países que no se centre en la construcción de poder militar, sino en la construcción de un poder blando. El poder blando es mejor que el poder militar.
Artículo original: https://fpif.org/germanys-die-linke-we-rose-like-the-phoenix-from-the-ashes/




