Chaca sometida al monocultivo económico

Turismo masivo, especulación y depredación de la naturaleza componen la agenda capitalista para el principal municipio del Pirineo aragonés

Escribe Miguel Ángel Márquez Lapuente
Ingeniero agrónomo y trabajador del sector agrario. Militante de Izquierda Unida Aragón

Foto cabecera: Manifestación del 25 de octubre en Chaca | AraInfo / Iker G. Izagirre

En Chaca (y muchos otros lugares del Pirineo Aragonés), el malestar social debido al modelo de desarrollo económico basado en el monocultivo del turismo ha ido creciendo poco a poco desde hace años, llegando actualmente a un punto de aparente quiebra entre grandes sectores de la ciudadanía y el equipo de gobierno del Ayuntamiento. La manifestación vivida hace poco, con unas 6.000 personas —lo que vendría a ser más o menos como una manifestación de 300.000 en Zaragoza o de 1.500.000 en Madrid— evidencia un hartazgo masivo y un interés claro por parar esta deriva, frenar y pensar en modelos alternativos para vivir en nuestras tierras. Como se dijo a micro abierto al final del recorrido de la manifestación en la plaza Biscós, llevamos años cavando en nuestro propio hoyo, y el actual ayuntamiento quiere seguir cavando hacia abajo.

El Ayuntamiento de Chaca —con el Partido Popular a la cabeza—, lejos de ver el problema y de prestar atención al malestar en la ciudadanía, visible en las manifestaciones, pero también en muchas conversaciones de bar, en muchos capazos en las calles, etc., ha decidido ponerse diametralmente en contra y cargar contra las movilizaciones sociales, que no son sino una expresión más del descontento ciudadano (hecho este de cargar contra los colectivos sociales que ya han realizado en otras ocasiones, como con la plataforma de apoyo a Palestina, por ejemplo). Tanto el alcalde, en sus propias redes sociales, como el PP desprecian a los colectivos, en una suerte de populismo barriobajero por el cual ya no solo hay que confrontar con las movilizaciones, sino despreciarlas, minusvalorarlas y tergiversarlas, poco menos que queriendo mostrarlas como unos ludistas en contra de todo “avance”. Incluso han llegado a usar herramientas del propio Ayuntamiento para publicar vídeos maniqueístas y manifiestamente partidistas con motivo de la polémica de Oroel Park.

El problema de la masificación turística se ramifica en tres grandes “subproblemas”, ninguno de los cuales parece ser motivo de preocupación para el actual equipo del Ayuntamiento.

En cuanto a vivienda, la situación es grave y evidente para la inmensa mayoría de la gente del municipio, pero, por si acaso a alguien no le resultara conocida, aquí hay algunos datos demoledores: en Chaca, el 70 % de las viviendas son de segunda residencia (0), con un número de estas viviendas que supera casi en un 50 % la media del resto de la provincia, siendo además una de cada cuatro de uso turístico bajo la archiconocida marca Airbnb. 104 pisos son oficialmente ilegales solo en esta localidad. Haciendo uso del portal de alquiler con más oferta de viviendas, se puede vislumbrar además el problema de la dificultad de acceder a la vivienda para la gente local, al ver que el precio medio de los alquileres ofrecidos es de 880,5 euros (1) a la hora de escribir el presente artículo. Es necesario advertir que esta media incluye estudios de menos de 40 m² en Rapitán, donde solo se puede vivir si se tiene coche para acceder o se está dispuesto a andar en fuerte pendiente durante 45 minutos. Estos casi 900 euros suponen claramente más de un tercio del salario más frecuente en el Estado español, situado en 2023 según el INE en 1.290 euros al mes en 12 pagas. Los estándares de “bienestar” recomiendan que el gasto en vivienda no supere el 30 % de lo disponible mensualmente. Ni siquiera cobrando el segundo salario más frecuente según el INE —situado en 1.625 euros en 12 pagas— se lograría entrar dentro de ese parámetro.

Todos estos números nos dibujan un panorama en el que las viviendas son bienes destinados mayoritariamente a turistas con altas rentas, mientras que la gente del municipio juega con desventaja respecto a estos y tiene claras dificultades para tener vivienda o para, teniéndola, poder pagarla. Y no es algo estacional, ni una evolución normal, ni un problema simplemente del gobierno anterior, ya que en el último año, todo él gobernado por el actual equipo de gobierno, el precio de un piso ha subido un 7,4 % de media —según el portal de alquiler y venta de viviendas citado anteriormente—, lo que supone un ascenso enorme respecto a otros porcentajes, como la subida del SMI o de la renta per cápita, por ejemplo.

El monocultivo del turismo, o dicho de otro modo, la fragilidad del modelo productivo territorial, basado en poner todos los huevos en la misma cesta, no solo no ha sido replanteado, sino que los últimos equipos de gobierno o no han sabido plantear alternativas realmente rupturistas o, como en el caso del Ayuntamiento actual, han decidido claramente potenciar el seguir cavando en nuestro propio hoyo. La mayoría de sus últimas medidas, revestidas de “desestacionalización del turismo”, es decir, de darnos a entender que quieren que el turismo se diversifique más durante el año en vez de concentrarse durante periodos concretos, no solo no lo han conseguido, sino que, de hecho, en ningún momento han tenido la intención de buscar esto. Para la mayoría de la gente, la sensación que nos queda con esas medidas es que no se ha buscado desestacionalizar el turismo, sino generar esa masificación del turismo durante más parte del año aún. Esto, preguntes a quien preguntes por las calles de Chaca, ya de por sí genera malestar, hace la vivencia en Chaca más estresante, más cara y menos placentera, y mucha parte de la población (un servidor incluido) ya no está tan a gusto paseando por Chaca; es más, durante buena parte de los meses del año ya hasta sabemos por qué calles de Chaca no ir, porque casi no se puede ni pasear. Problema aún más molesto si una persona tiene discapacidad o un carrito de bebés que llevar. Teniendo picos de 60.000 visitantes durante ya buena parte del año en una población de 13.000 personas, se hace muy difícil llevar vidas normales. Esto, por cierto, incluye una subida de precios generalizada en casi todo, ya que el turista lo paga, así que la persona residente también ha de pagarlo.

En general, una inmensa mayoría de la ciudadanía está de acuerdo en que esta masificación del turismo no es buena en muchos sentidos, pero el actual Ayuntamiento, que debería mirar por sus conciudadanos más que por los turistas, no parece querer representar a esta mayoría social en creciente descontento; parece más bien representar un modelo y unos intereses económicos concretos.

La tercera pata del problema en que está ahondando Chaca (y me atrevo a decir que buena parte del Pirineo aragonés) es la sostenibilidad medioambiental. No hace falta dar datos de esta problemática, porque es muy evidente. Todas y cada una de las plataformas y colectivos defensores del entorno expresan lo mismo: que estamos utilizando las montañas mucho más de lo que estas son capaces de regenerar. Estamos destruyendo nuestros entornos mucho más rápido de lo que los propios entornos son capaces de curarse. Y no solo eso, sino que desde hace un par de años la dinámica por parte de los gobiernos, tanto municipales como autonómico (gobernados generalmente por el PP), ha tendido a aumentar el uso y abuso de las montañas. Barbaridades como el uso de Canal Roya para la industria del esquí u Oroel Park son viva prueba de cuáles son los intereses de los gobernantes actuales para con nuestras tierras: usarlas para sacar beneficio rápido y luego, cuando estén destrozadas de manera irreparable, mirar hacia otras tierras a ver si pueden sacar beneficios de ellas. Esta es una tónica general en Aragón, con sus megaproyectos de centros de datos, su explosión sin medida alguna de megaparcques de “renovables”, etc., todos ellos con una base común de ser megaproyectos de grandes empresas privadas con grandes gastos en tierras y en consumo de recursos locales. La idea no es sino un remiendo del propio capitalismo que, al crear bajo su propia inercia zonas urbanas megapobladas y territorios rurales despoblados, utiliza estas últimas, con menor capacidad de poner el grito en el cielo, como zona de recreo de las masas de las grandes ciudades y como fuente de recursos donde haya menos gente que se queje de la destrucción de sus tierras. Y lejos de que los ayuntamientos de las zonas preserven sus propios bienes y actúen por el bien de su propia ciudadanía, hacen lo que demuestra sus intereses de clase: primar los grandes capitales. Esto, más pronto que tarde, nos va a dejar unos Pirineos destruidos.

Y todo esto sin olvidar que el motor fundamental del monocultivo del turismo es la nieve, y los estudios científicos, incluidos los del propio MITECO (2), dejan claro que la temperatura media ha aumentado hasta 2,7 ºC en los últimos 50 años en el Pirineo, haciendo que la previsión de nieve en el futuro próximo (dejando de lado la variabilidad interanual) podría dar hasta un mes menos de superficie innivada al año. El propio gasto en más de 1.000 cañones de nieve en Aragón (3) es una clara muestra del descenso real y ya existente de innivación, por un lado, y de la apuesta por seguir con un modelo destinado a caducar, cueste lo que cueste, por otro.

Queda claro, tanto con estudios científicos como con las diversas demostraciones populares en la propia Chaca, que urge un cambio del modelo productivo y que la gente está demandando ya que todas las partes (desde el Ayuntamiento hasta la comunidad autónoma, pasando, por supuesto, por todo órgano de participación ciudadana que sea necesario) procedan a estudiar las alternativas. Pero, lamentablemente, también queda claro que el actual Ayuntamiento de Chaca ha decidido desoír a la ciencia y a su propia gente, embarcarse en una lucha aparentemente por su propio orgullo (aunque en realidad por los intereses de clase que representan) contra los esfuerzos para replantear cómo vivimos y cómo debemos vivir).

No queda otra que actuar ante una situación grave que se va agravando y ante unas administraciones que hacen oídos sordos. Es la gente la que tiene el poder de cambiar la situación, junto con las administraciones, pero si estas no quieren hacer nada sino seguir ahondando en el beneficio rápido y para unos pocos, será solo la gente quien tenga que girar esta situación. Por lo que toca salir a la calle en masa y tantas veces como haga falta, porque nuestra tierra necesita que la defendamos.

Urge plantear medidas que primen el bienestar de aquellas personas que viven todo el año en Chaca sobre los turistas; toca plantear medidas de protección de la naturaleza; toca juntarnos y hablar de qué medidas y propuestas debemos poner sobre la mesa e implementar más pronto que tarde; y toca cambiar de gestores de las administraciones, para que estas trabajen para la gente de los territorios y no para turistas adinerados y empresas privadas.

(0) Según datos del INE extraídos por el proyecto Pueblos Vivos. https://cadenaser.com/aragon/2023/03/28/el-70-de-las-viviendas-de-la-jacetania-son-de-segunda-residencia-radio-jaca-ser-pirineos/

(1) https://www.idealista.com/alquiler-viviendas/jaca-huesca/

(2) https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/carpeta-informativa-del-ceneam/novedades/adios-manto-blanco-pirineo.html

(3) https://www.eldiario.es/aragon/politica/gobierno-azcon-destina-gasto-millonario-mil-canones-nieve-estaciones-esqui_1_12757947.html

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