Ecuador, elecciones del 15 de octubre: el pueblo debe unirse contra la derecha

Incluye conversación con Fabián Córdoba que nos da las claves de la segunda vuelta de las elecciones ecuatorianas que tendrán lugar próximamente.

En la foto Luisa González, candidata de la ‘Revolución Ciudadana’ en Ecuador

Escribe Jokin Mendizábal

Ecuador se enfrenta el próximo 15 de octubre a una elección de la que saldrá el próximo presidente de la república. Desde que asumió Moreno y luego Guillermo Lasso el país se ha ido sumiendo en una crisis cada vez más caótica e invivible para las clases trabajadoras del campo y las ciudades. La deuda externa pesa como una losa en la vida cotidiana de los ecuatorianos habiendo sido Moreno y Lasso, los últimos presidentes, dos de los máximos responsables del endeudamiento ecuatoriano que hace un año ya superaba los €67 mil millones, siendo el PIB de su economía unos €109.000 millones.

El presidente que ahora se irá además es uno de los que está resultando beneficiado con esta deuda a través del banco de Guayaquil que es de su propiedad.

En la primera vuelta electoral del 23 de agosto la participación fue muy alta, 82,26% a pesar del asesinato de uno de los candidatos días antes de los comicios del que trataron de responsabilizar al mismísimo Correa. Este asesinato perjudicó al correísmo aunque éste logró retener el 34% de los votos, algunos puntos por debajo de lo que le daban las encuestas. De todos modos se demostró que el correísmo es la principal identidad política del país.

De hecho las demás fuerzas políticas hasta ahora han carecido de esa fortaleza política en el apoyo electoral. En las elecciones de 2021, Yaku Pérez, líder indigenista y ecologista, ganó la elección presidencial en 94 cantones, pero ahora en 2023, solo en seis. En estas elecciones Yaku concurrió por la alianza de izquierdas “Claro que se puede”, integrada entre otros partidos por su propio movimiento político, Somos Agua, creado después de su anterior postulación presidencial.

Tres cuartos de lo mismo pasó con Xavier Hervas, empresario, que pasó de 15 cantones a cero. Yaku y Hervas, en las elecciones presidenciales de 2021 sumaron 35 %; esta vez, la suma de ambos no llega al 5 %. Esto habla de la volatilidad del voto en la sociedad ecuatoriana. Dicho de otro modo: no hay un candidato alternativo al correísmo con un voto propio capaz de disputar la presidencia.

Interesante resultó ver cómo los votantes tampoco eligieron una solución tipo Bukele como en El Salvador encarnada en el candidato Jan Topic, empresario del sector de la seguridad que defiende ese tipo de política represiva.

Ahora faltan dos semanas para tratar de que Luisa González venza en las urnas al empresario Daniel Noboa. Conviene hacer una reflexión aquí. Luisa González no representa una política netamente de izquierdas con un programa de transformación económica y social de Ecuador. El dilema es el de tantas veces ¿es lo mismo un gobierno progresista que un gobierno claramente reaccionario? Las masas saben que no, lo han sufrido en los últimos dos gobiernos de Moreno y Lasso. Un gobierno del correísmo solo permite mejores condiciones para la lucha por mejores condiciones de vida, salarios, derechos de los pueblos originarios, defensa de una economía más respetuosa con la naturaleza, defensa de los derechos de las mujeres y todas las minorías sexuales. Mientras el pueblo ecuatoriano no logre construir una fuerza política propia con fuerza para luchar por la transformación social se hará inevitable apoyar a los candidatos que mejores condiciones permitan para la vida y la lucha de todos los oprimidos del Ecuador.

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