Hasta la victoria siempre, Hebe

2 Dic, 2022 | América Latina, Internacional, Memoria Histórica

Jokin Mendizábal

El domingo 20 de noviembre nos dejó Hebe de Bonafini, Presidenta de las madres de Plaza de Mayo, la madre parida por sus hijos, como a ella y a todas las madres les gustaba decir. Hebe fue una ama de casa a la que la dictadura de Videla, a la par que le arrancó a sus hijos la arrancó de la cocina y la llevó a la primera línea de los personajes políticos en los años de plomo de la Argentina de los 70.

El movimiento revolucionario iniciado a finales de los años 60 y segado por el golpe de estado de los generales junto con sectores empresariales y eclesiásticos generó la peor represión sufrida en la historia argentina del siglo XX. El método de la desaparición seguido de tortura y muerte de los detenidos, aplicado y negado por el Estado, fue enseñado por el ejército francés quién lo había aplicado años antes contra el pueblo argelino. Ese método era paralizante para las familias, amigos y compañeros de las víctimas. No se sabía si estaban vivos o muertos. No se sabía si exigir su aparición era mejor o peor porque podía inducir al asesinato del detenido y de quienes reclamasen por ellos.

«La de las Madres era la lucha de David contra Goliat. Fue una lucha realmente importante porque logro difusión internacional…»

En medio de semejante represión fueron las madres de los detenidos (en muchos casos también los padres) las que empezaron a buscar a sus hijos y llegaron a presentarse en la Casa Rosada (la casa de gobierno) ubicada en la Plaza de Mayo. Siempre se iban con la misma respuesta, “no sabemos donde están, se habrán ido del país” y otras respuestas por el estilo. El sadismo de las respuestas no hacía mella en las madres que seguían acudiendo día tras día a la Casa Rosada y se iban conociendo entre ellas en la Plaza de Mayo convirtiéndose en un punto de reunión para las madres. Al principio no llevaban el pañuelo blanco en la cabeza, se reunían y se reconocían por un clavo que llevaban en el abrigo. Este incipiente movimiento de las Madres no pasaba inadvertido a la dictadura que utilizó todo tipo de artimañas para evitar que se reuniesen incluso decretando un estado de sitio para evitar la reunión, lo que obligaba a las madres a andar por los alrededores

Pero fue el 30 de abril de 1977 cuando un policía le dijo al grupo de 14 madres que estaban reunidas “¡circulen, circulen!” y las Madres por primera vez, y al tiempo que hacían como que cumplían la orden, comenzaron a circular alrededor de la pirámide de Plaza de Mayo. Ahí nació la Ronda de las Madres de la Plaza de Mayo, una vez más la casualidad dio cauce a la necesidad. Y la necesidad era muy grande.

LAS MADRES EN LA DICTADURA O DAVID CONTRA GOLIAT

En ese primer grupo estaba Azucena Villaflor que fue la primera presidenta de Madres de Plaza de Mayo. No se puede hablar de Hebe sin mencionar a esta otra gigante en la lucha contra la dictadura.

Azucena fue una trabajadora desde los 15 años, edad en la que tuvo que dejar la escuela, a pesar de que le gustaba mucho estudiar, para entrar a trabajar, primero en una fábrica de vidrio y luego como telefonista en Siam, otra fábrica, que empezó haciendo amasadoras de pan, luego heladeras, creció conforme crecía el país llegando a producir bombeos de petróleo, generadores para locomotoras diesel-eléctricas, y un sinfín de productos. En los años 40 esta empresa llegó a ser la más grande de América del Sur. En 1972 fue nacionalizada y el gobierno de Alfonsín la privatizó, siendo Siam fiel reflejo de la historia económica argentina. Azucena vivió el surgimiento y desarrollo del peronismo en esa empresa y en ella conoció también al líder sindical Pedro De Vincentti, con quién se casó y tuvo cuatro hijos. El segundo, Néstor, estudiante de arquitectura y miembro de la Juventud Peronista fue secuestrado en 1976 junto a Raquel, su novia. Durante seis meses Azucena lo buscó siendo víctima en su búsqueda de constantes malos tratos y vejaciones, y durante este proceso vio a otras muchas familias en su misma situación. Ella fue quien les propuso reunirse en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada para pedir por sus hijos y familiares.

«Ahora me voy dando cuenta que todas esas cosas de las que mucha gente todavía no se preocupa son importantísimas, porque de ellas depende el destino de un país entero; la felicidad o la desgracia de muchísimas familias.»

Hebe de Bonafini

Les advirtieron que no podían seguir reuniéndose en la Plaza provocando que empezaran a dar vueltas. La Armada organizó un plan para destruirlas y designó al teniente Astiz, quien se reunía con ellas en la iglesia de la Santa Cruz y dirigió el secuestro de varios miembros de la organización. El sábado 10 de diciembre de 1977 al salir de su casa Azucena fue interceptada por dos coches, la golpearon y la secuestraron. Estuvo presa en la tristemente famosa Escuela de Mecánica de la Armada –ESMA- junto a otros militantes por los derechos humanos y otras madres. Pocos días después la arrojaron al mar en uno de tantos vuelos de la muerte. La corriente la llevó de vuelta a la orilla. La enterraron como “NN-masculino1” en el cementerio hasta que el Equipo Argentino de Antropología Forense la identificó en 2005. Sus cenizas fueron enterradas en la Plaza de Mayo. En total fueron secuestradas en aquel momento las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y María Ponce de Bianco. Además las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y otros siete activistas por los derechos humanos.

No hace falta mucho esfuerzo para comprender que la militancia bajo la dictadura fue una actividad realmente peligrosa donde la vida de estas mujeres como la de tantos otros militantes corría peligro cada día, cada minuto. La de las Madres era la lucha de David contra Goliat. Fue una lucha realmente importante porque logro difusión internacional y el ser conocidas mundialmente les empezó a dar una cierta protección que la complicidad de la inmensa mayoría de los medios argentinos con la dictadura les quitaba.

La lucha de las Madres fue indudablemente heroica y jugó un papel enorme contra la dictadura y después de ella. En este breve homenaje a Hebe no cabe todo lo que se luchó por parte de las Madres, pero imposible omitir el papel de la clase obrera que también desarrolló importantísimas luchas siendo estas decisivas para la caída de la dictadura.

«Las Madres desarrollaron tareas sociales, y culturales. Fundaron La Universidad de Las Madres, la Radio de las madres y han sido fuente de inspiración para miles de jóvenes militantes.»

Años después, el 12 de febrero de 2002, en una entrevista al diario Página Digital refiriéndose a este terrible momento para la incipiente organización de Las Madres Hebe dijo “La desaparición de Azucena, de Mary y de Esther, casi nos hizo tambalear a este grupo que recién se armaba. Lo hicieron para liquidarnos, ellos no pensaron que nosotras íbamos a seguir. De esas Madres lo que hay que saber es que se llevaron las tres mejores Madres que teníamos, porque nosotras veníamos todas de no saber nada […] Azucena venía de una familia peronista muy combativa que ya había vivido mucha presión, la familia Villaflor. Ella ya había sido sindicalista, trabajaba en una compañía de telefonía y era del sindicato. Mary Ponce trabajaba en la base de la Iglesia del Tercer Mundo y Esther Balestrino era una bioquímica que venía huyendo de Paraguay. Ella vino y nos dijo que se llamaba Teresa […] era una mujer súperinteligente. Ella siempre me enseñaba muchas cosas, me decía: «Mirá, Hebe, cuando vos vas a una reunión y hay uno con un micrófono, te tenés que dar cuenta que ese es el que va a dirigir la reunión y la va a mandar, porque el micrófono le da el poder, pero vos sabés qué tenés que hacer, aunque sea pararte arriba de una mesa, pero no lo dejes porque vos tenés fuerza para eso» y un día yo la vi a ella en una reunión en Familiares parada arriba de una silla discutiéndole a Cata Guagnini2, por el tema del micrófono. [Tiempo después] apareció la hija y ella siguió con las Madres. Nosotras le decíamos que teníamos miedo, porque le decíamos que «si apareció tu hija, ahora qué va a pasar», pero le había quedado el yerno desaparecido. Ella tenía un convencimiento político impresionante: conocía todo, sabía de todo, te explicaba todo.”

Ya en octubre de 1982 cuando la dictadura ya estaba en franco retroceso tras la huelga general del 30 de marzo de ese mismo año y la derrota de la junta militar en Malvinas, Hebe viajó a España y en una iglesia de Legazpi en Madrid dijo: “Antes de que fuera secuestrado mi hijo, yo era una mujer del montón, un ama de casa más. Yo no sabía muchas cosas. No me interesaban. La cuestión económica, la situación política de mi país me eran totalmente ajenas, indiferentes. Pero desde que desapareció mi hijo, el amor que sentía por él, el afán por buscarlo hasta encontrarlo, por rogar, por pedir, por exigir que me lo entregaran; el encuentro y el ansia compartida con otras madres que sentían igual anhelo que el mío, me han puesto en un mundo nuevo, me han hecho saber y valorar muchas cosas que no sabía y que antes no me interesaba saber. Ahora me voy dando cuenta que todas esas cosas de las que mucha gente todavía no se preocupa son importantísimas, porque de ellas depende el destino de un país entero; la felicidad o la desgracia de muchísimas familias.”

DE MADRES A HIJAS

La desaparición de sus hijos y familiares transformó a estas mujeres que en su mayoría eran “amas de casa “. Su conciencia política creció a niveles indestructibles como demuestra el hecho de que están llegando al final de sus vidas luchando y manteniendo su organización aún cuando surgieron diferencias entre ellas. A Hebe le gustaba decir que ellas fueron paridas por sus hijos. Hebe, la mujer que no necesitaba apellido, tenía esa manera de hablar que tienen las personas que tuvieron una vida muy difícil y que comprendieron cuales son las causas de sus desgracias y que no son otras que las provocadas por la sociedad en las que les tocó vivir. Convirtieron el dolor en acción política. No se quedaron a llorar a sus hijos en ningún rincón, salieron a la Plaza, a las calles, se enfrentaron a los gobiernos de la dictadura que les mandaba la policía montada para reprimirlas y las trataba de “las locas de Plaza de Mayo; de Alfonsín y sus leyes de Punto Final y Obediencia debida, a los indultos de Menem, y al continuismo abúlico y destructivo de De la Rúa. Apoyaron las medidas de Néstor Kirchner que permitieron reabrir las causas a los militares, aunque estas medidas siempre chocaron con el poder judicial heredado de la dictadura y, si bien se siguen realizando, van muy lentamente hasta el día de hoy.

«La memoria es activa, se construye en las calles, en las escuelas y en los lugares de trabajo, y Hebe no se callaba nunca, me enseñó a no callarme.»

Malena Strauchler

Las Madres desarrollaron tareas sociales, y culturales. Fundaron La Universidad de Las Madres, la Radio de las madres y han sido fuente de inspiración para miles de jóvenes militantes. Es inmensa la tarea realizada por ellas.

La dirigenta del Centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini de Buenos Aires, Malena Strauchler, reveló –el día en que se despidió a Hebe en la Plaza – que la Presidenta de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo le enseñó «a no callarse»: «La memoria es activa, se construye en las calles, en las escuelas y en los lugares de trabajo, y Hebe no se callaba nunca, me enseñó a no callarme», dijo en la radio AM750. Además, la militante de 16 años habló del impacto de Bonafini en la juventud: «Toda mi generación es nieta de las Madres y las Abuelas porque todos los 24 de marzo salimos a pedir que no se repita».

Hebe, la irreverente, la que no se calla, la que aún con miedo luchó, la que se declaró madre de los 30.000 desaparecidos junto a todas las madres, la que se tuvo que formar como mejor supo, nos ha dejado, pero su espíritu de lucha vive en cada joven que hoy lucha por una educación mejor, en cada mujer que defiende sus derechos, en cada trabajador que aún trabajando es pobre. Vive en todos los que queremos una sociedad digna de ser vivida. Y nos enseñó a no callarnos. Todos le debemos algo a Hebe.

Extra

Te recomendados el visionado de esta entrevista a Hebe para comprender su figura y la admiración que despertó (y despertará).

Entrevista a Hebe de Bonafini – 6 de octubre de 2022

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