La derecha nos ha declarado la guerra

Jordi Escuer analiza la ofensiva de la derecha españolista y defiende la construcción de alternativas al Régimen del 78 desde la izquierda

Escribe Jordi Escuer

La nueva legislatura con otro gobierno de coalición PSOE-SUMAR presidido por Pedro Sánchez acaba de arrancar su andadura. Ni el Rey, ni las fuerzas de seguridad y ni el ejército han hecho caso a Isabel Díaz Ayuso1 que les ha pedido su intervención. El acuerdo con Junts per Catalunya y ERC ha desatado la ira de toda la derecha contra la propuesta de amnistía. Su actitud contrasta con la de un medio de comunicación tan poco izquierdista como el Financial Times, uno de cuyos redactores señala que el acuerdo “es una apuesta que merece la pena”2. La izquierda tiene mucho que hablar y hacer ante una nueva legislatura que se anticipa turbulenta como ninguna otra desde la Transición. La derecha ha declarado la guerra a la izquierda, a los movimientos sociales, a los independentistas, a todo aquel que amenace sus privilegios y que no piense como ella.

Y, ahora que hemos visto como la extrema derecha acaba de ganar las elecciones presidenciales en Argentina y en Países Bajos, deberíamos recordar el dicho “cuando veas las barbas de tu vecino pelar…”. En julio evitamos por la mínima un gobierno de la derecha, gracias a la reacción de una parte de la clase trabajadora, pero nada garantiza que el rechazo a la derecha siga siendo suficiente para evitar su victoria.

“Si la dirección del PSOE, empezando por Pedro Sánchez, no hubiera hecho el juego a la derecha en este ámbito, y hubiese defendido una salida democrática, como en el Reino Unido o en Canadá, la situación sería muy distinta. Ellos mismos han alimentado las posturas reaccionarias de la derecha al apoyar el 155 o rechazar la amnistía en el pasado reciente que ahora se vuelven en su contra”.

JOrdi Escuer

Las palabras de la presidenta de Madrid son un serio aviso para la clase trabajadora, los sectores populares y sus organizaciones, evidenciando que PP y Vox están dispuestos a todo por tener el poder e imponer su política. Aznar habló en la misma línea: “Quien pueda hacer, que haga”.3 ¿Hacer qué? ¿Un golpe de Estado? ¿Qué otra cosa sería si no la actuación del ejército que reclama Díaz Ayuso? El Tribunal Supremo ya se ha pronunciado en contra de la ley de amnistía incluso antes de tener el texto, muchos jueces se han manifestado, cuando los argumentos a favor de la constitucionalidad de una amnistía y los precedentes son abrumadores4. La extrema derecha, en todo su variopinto universo, se ha manifestado en el mejor estilo de ”kale borroka”, aunque eso sí, justificada porque son “españoles de bien” no “rojos ni separatistas”.

¿Por qué la derecha reacciona así?

Para Díaz Ayuso, el gobierno de Pedro Sánchez es una dictadura. Siguen el manual de Trump, Bolsonaro o Milei y de tantos otros: para vencer al adversario primero hay que deshumanizarlo, convertirlo en un monstruo cuya única posibilidad es destruirlo por todos los cauces posibles. Se miente y se retuerce la verdad para crear una máscara que justifique cualquier paso.

La cuestión catalana se ha convertido en una bandera del PP y Vox. El hecho de estar ellos mismos divididos les fuerza a pugnar entre sí para ver quién es más patriota y duro con Sánchez y los “enemigos de la patria”.

“La derecha deja claro que va a utilizar todo su poder en el aparato del Estado, en los medios de comunicación y en todos los ámbitos, para destruir al nuevo gobierno. No es una novedad, pero redobla su intensidad”.

Jordi Escuer

El pacto no recoge ningún acuerdo para ejercer el derecho a decidir sino una amnistía para las personas encarceladas o acusadas por el Procés, incluidos policías y mossos d’esquadra. El problema es que muestra que hay otra opción para afrontar la cuestión catalana: el diálogo civilizado. Si hubiera voluntad democrática sería posible organizar una consulta (amparada en el artículo 92.1 de la Constitución) y establecer un procedimiento acordado para, en función del resultado de dicha consulta, llevar a cabo una separación de Catalunya del resto del Estado de forma pacífica y sensata, respetando los derechos de todas las partes. Sí se hizo en Canadá y en el Reino Unido, ¿por qué aquí no es posible?

A la derecha le da pavor que pudiera crecer una opinión favorable a una forma democrática de resolver la cuestión territorial. Ya lo dijo Calvo Sotelo: “antes roja que rota” y roja por poco tiempo, claro. Por eso braman contra este acuerdo, no por lo que dice sino porque abre una brecha y sienta un precedente inaceptable para las fuerzas conservadoras. La realidad es que no se ha dado un cauce democrático a las aspiraciones de una parte muy importante del pueblo de Catalunya, donde hay un apoyo ampliamente mayoritario al derecho a decidir, porque no se ha querido, no porque haya obstáculos legales insalvables.

Las encuestas muestran que un 56% de la ciudadanía está en contra de la amnistía, pero lo llamativo es que, con la enorme campaña en contra, haya cerca de un 44% que o esté a favor (el 17%) o, sin estar de acuerdo totalmente, lo apoye para evitar unas nuevas elecciones (22%)5. Es evidente que la actual postura en la sociedad sobre estos temas podría cambiar.

Si la dirección del PSOE, empezando por Pedro Sánchez, no hubiera hecho el juego a la derecha en este ámbito, y hubiese defendido una salida democrática, como en el Reino Unido o en Canadá, la situación sería muy distinta. Ellos mismos han alimentado las posturas reaccionarias de la derecha al apoyar el 155 o rechazar la amnistía en el pasado reciente que ahora se vuelven en su contra, azuzadas por la demagogia interesada de la derecha que ha convertido a Sánchez en la encarnación del mismísimo diablo.

Las fuerzas reaccionarias se sienten traicionadas por la actual dirección del PSOE, a la que acusan de haber roto el pacto de la Transición6. A pesar de los logros que alcanzó la lucha ejemplar de la clase trabajadora y de la militancia de las organizaciones de la izquierda, el acuerdo constitucional se tuvo que basar en amplias renuncias que ahora salen a la luz, como la dejación en la defensa de los derechos de los distintos pueblos que componen el Estado español. Hasta el año 76, el PSOE defendía el derecho de autodeterminación y la nacionalización de la banca, como lo hacía el conjunto de la izquierda. Y todo eso fue abandonado para contentar a la derecha, como la república o la bandera, y cualquier atisbo de transformación socialista de la sociedad.

La derecha deja claro que va a utilizar todo su poder en el aparato del Estado, en los medios de comunicación y en todos los ámbitos, para destruir al nuevo gobierno. No es una novedad, pero redobla su intensidad. Y, tomemos nota, si mañana hay una mayoría en el Congreso dispuesta a aplicar una política de carácter socialista y democrático, PP y Vox usarán cualquier medio para evitar que prospere. Para ellos el diálogo sólo cabe si se acepta su posición, igual que la democracia sólo es válida si son los vencedores. Ante esta realidad, la izquierda debe abordar cómo se va a enfrentar a ella.

El acuerdo con Junts y ERC

El pacto para la amnistía tiene un apoyo mayoritario en la sociedad catalana, pero es rechazado por una parte importante de las filas del independentismo. La exconsellera Clara Ponsatí lo califica de “humillación”, “rendición”, “menosprecio”, y una “derrota de alta toxicidad”7. Para la Assemblea Nacional de Catalunya es una “rendición” que “nos aleja de la independencia”8.

Aunque el movimiento independentista en Catalunya sigue teniendo un gran apoyo social, éste ha caído significativamente. Entre los jóvenes de 18 a 24 años ha perdido 24 puntos respecto a hace 7 años y está en el 35%. Es en este tramo edad donde más disminuye, pero es una dinámica general. Su mayor porcentaje de respaldo se da en el grupo entre los 50 y 64 años, con un 44%9. Son datos del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), el equivalente al CIS en Catalunya.

Esta realidad se reflejó en las últimas elecciones generales, con una pérdida muy importante de votos de Junts, ERC y la CUP10. Los tres partidos pugnan por el protagonismo, como han escenificado en estas negociaciones tratando todos de aparecer como los más firmes y decisivos, con la vista puesta en las elecciones catalanas de 2025.

“El próximo gobierno va a tener cada vez menos margen si se mantiene dentro de la lógica del capitalismo y sus grandes corporaciones. Y va a depender de dos partidos que defienden esa lógica, el PNV y Junts”.

Jordi Escuer

A pesar de que esté en crisis, el conflicto sigue latente. Dar una salida democrática a las aspiraciones del pueblo catalán, y de los distintos pueblos que componen el Reino de España, es una tarea que exige un gobierno de izquierdas en todo el Estado que conquiste la mayoría para una política de transformación social y democrática, y que permita el ejercicio del derecho de autodeterminación. La derecha jamás aceptará es derecho.

Para que pueda surgir un movimiento político en todo el Estado que conquiste la mayoría en todo el Estado y de un cauce a las aspiraciones de los distintos pueblos del Estado, hay que aunar lo social y lo democrático, en lugar de contraponerlo. Los otros caminos acabarán necesariamente en callejones sin salida.

A qué se enfrenta el nuevo gobierno

La guerra abierta de la derecha ya está declarada y a ello se sumará un contexto económico, y por extensión social, cada vez más difícil. Las previsiones de crecimiento de la Comisión Europea para este año y el que viene para Europa son del 0,8% y 1,3%, respectivamente, mientras que el Reino de España serían del 2,2% y del 1,9%, en una clara tendencia descendente11.

Pedro Sánchez ha hecho de la transición ecológica una cuestión central, y tiene razón, pero su propuesta se basa en la que una parte de la gran industria y la Comisión Europea propician y está empezando a chocar con la realidad. La crisis climática y de materiales ya está teniendo consecuencias en los planes para la producción del coche eléctrico por parte de la industria automotriz, cuyos directivos empiezan a admitir que quizás no sean posibles, pues están vendiendo sus vehículos por debajo del precio de coste12, con un reconocimiento tácito de que las enormes inversiones respaldadas con dinero público van a ser un enorme despilfarro, dada su inviabilidad, como se ha explicado repetidamente desde ámbitos científicos y ecologistas.

“No nos va a salvar la producción de coches eléctricos, ni de hidrógeno verde, ni el turismo, ni la especulación en vivienda… Hay que poner en el centro de las políticas la defensa de unas condiciones de vida dignas, dentro de los límites de planeta y con plenos derechos democráticos”.

Jordi Escuer

A unas perspectivas cada vez más inciertas, se suma una certeza: la Comisión Europea va a priorizar la “competitividad de la economía europea” por encima de cualquier otra cuestión, como se desprende de las conclusiones de la última reunión de trabajo de los jefes de gabinete de los 27 comisarios y comisarias europeos del pasado mes de agosto. No es la guerra de Ucrania, ni la oleada migratoria su mayor preocupación, es la competitividad. La economía europea ha pasado de equivaler al 91% de la de Estados Unidos en 2013, al 65% el año pasado. La prioridad es volver a ser “competitivos”13 y para ver qué medidas tomar le han encargado un informe a Mario Dragui, expresidente del BCE y ex primer ministro italiano. Es fácil augurar que supondrá una intensificación de la explotación de los trabajadores, para hacer tan rentables las inversiones en Europa como en otros países, sino más. Implicará una intensificación de la explotación de los recursos naturales (facilitar nuevas minas, por ejemplo) y, por último, abrirá la puerta a recortes del gasto social en aras de la estabilidad presupuestaria. ¿Cómo eso se va a hacer compatible con las propuestas que Sánchez ha hecho en la investidura?

El próximo gobierno va a tener cada vez menos margen si se mantiene dentro de la lógica del capitalismo y sus grandes corporaciones. Y va a depender de dos partidos que defienden esa lógica, el PNV y Junts.

Algunas lecciones del anterior gobierno

La reducción de la pobreza pone de relieve que no da igual que gobierne la derecha o la izquierda. Es una consecuencia de la recuperación económica y de las políticas aplicadas por el gobierno de coalición, que han actuado como un colchón protector.

En una legislatura la tasa de riesgo de pobreza se ha reducido el 27,8% que alcanzó en el momento más álgido, hasta el 26% en 2022, apenas un 2%14. En realidad, es casi idéntica a la que existía en 2019, justo antes de la pandemia. Y, sin embargo, la situación de quienes están en la pobreza ha empeorado y también ha crecido el número de personas que no llegan a final de mes.15 Sólo el 20% de las personas en situación de pobreza recibe el Ingreso Mínimo Vital, 4 de cada 5 solicitudes son denegadas y su cuantía media por persona es de 171 euros y 491 euros por hogar, según denunciaba la Asociación Estatal de directores y gerentes de Servicios Sociales16.

Las consecuencias de esta política tan limitada son que gran parte de la población sigue viviendo igual de mal gobierne quien gobierne, y eso alimenta la desmovilización política. Con la derecha sería peor, sí, pero con la izquierda tampoco se soluciona. La abstención continúa siendo la “fuerza política” dominante en los barrios con mayor componente de clase trabajadora.

¿Qué pasará si la situación económica empeora y se recorta el flujo de dinero público desde la Comisión Europea? El próximo gobierno tendrá que elegir entre dirigir un empeoramiento general de las condiciones de vida, en la línea de lo que ya hizo Zapatero en 2010, o tomar otro camino.

“No podemos conformarnos ya con el régimen del 78 y por eso hay que superarlo, porque ya no da respuesta a las necesidades sociales de la mayoría, pero no para volver atrás, sino para avanzar”.

JOrdi Escuer

No nos va a salvar la producción de coches eléctricos, ni de hidrógeno verde, ni el turismo, ni la especulación en vivienda… Hay que poner en el centro de las políticas la defensa de unas condiciones de vida dignas, dentro de los límites de planeta y con plenos derechos democráticos.

La militancia y los votantes del PSOE, y sus dirigentes, tendrán que elegir entre dar un giro a la izquierda con todas las consecuencias o administrar la política de la Comisión Europea, y las grandes corporaciones a quienes representa, y llevarnos a una nueva decepción que vuelva a abrir las puertas al PP-Vox. Una derecha que va a poner toda la carne en el asador para derribar a este gobierno.

En definitiva, el PSOE tendrá que elegir entre sus dos almas, o seguir atado al sistema y al régimen que lo defiende —como González, Guerra, Lambán, García Page, etcétera— o recuperar su alma “obrera y socialista”. Lo que no va a poder es servir a dos amos.

Qué camino debería tomar la izquierda transformadora

Hay muchos puntos positivos en el programa acordado con el PSOE, aunque notoriamente insuficientes, pero hay que fijar plazos para cumplirlos pues son el único motivo para estar ahí. Por ejemplo, la derogación de la ley mordaza que debe producirse en cuestión de meses. De lo contrario, podríamos acabar siendo partícipes de la enésima decepción con un gobierno de izquierdas y contribuir a dejar el terreno libre a la derecha.

Para la izquierda transformadora, la clave de esta próxima legislatura estará en la movilización más que en aquello que se pueda lograr desde la negociación dentro del Ejecutivo. Siempre fue así, pero ahora más porque estamos en una posición más débil. Depositar todas las esperanzas de cambio social en participar en minoría en un gobierno cuyo programa se queda muy corto en relación con las necesidades reales de la clase trabajadora, no es el camino que garantiza esa transformación. Rosa Luxemburgo nos prevenía sobre la tendencia a centrar todos los esfuerzos en llegar a las instituciones olvidando que si luchamos por llegar a ellas no es para demostrar que se pueden gestionar bien, sino para dejar patente que, por muy bien que se gestionen, sólo superando sistema capitalista se pueden garantizar y consolidar los derecho laborales, sociales y democráticos, y resolver los problemas sociales y ecológicos planteados.

Conquistar la mayoría en el Parlamento y formar un gobierno es fundamental, pero no basta. Es necesario tener la capacidad real de poner en práctica unas políticas de transformación real de la sociedad. Y para eso, hace falta tener fuerza en las empresas, en los barrios, en los centros de estudio, en las administraciones públicas, en todos los ámbitos de la sociedad.

Estamos en las instituciones porque es nuestro derecho, pero debemos tener claro que si no construimos fuera las bases de una sociedad distinta no vamos a poder cambiar nada desde las mismas. Vamos a tener que crear nuevas instituciones que salven lo mejor de las actuales, y permitan un pleno desarrollo de los derechos sociales y democráticos. De nuevo, Rosa Luxemburgo nos puede inspirar: “Siempre hemos distinguido el contenido social de la forma política de la democracia burguesa, siempre supimos ver la semilla amarga de la desigualdad y la sujeción social que se oculta dentro de la dulce cáscara de la igualdad y de la libertad formales, no para rechazarlas, sino para incitar a la clase obrera a no limitarse a la envoltura, a conquistar antes el poder político para llenarlo con un nuevo contenido social. La misión histórica del proletariado, una vez llegado al poder, es crear, en lugar de una democracia burguesa, una democracia socialista y no abolir toda democracia”17.

“No perdamos de vista lo que acaba de suceder en Argentina, con la victoria de Milei. La extrema derecha argentina está utilizando hábilmente la desesperación de una parte de la clase trabajadora y los sectores populares más empobrecidos en beneficio de las grandes corporaciones”.

JOrdi Escuer

La derecha ya ha dejado claro que ya no acepta las conquistas que se arrancaron en el pacto de la transición, por limitadas que fueran. No tolera la sanidad ni la educación públicas, ni el derecho a la vivienda o a unos servicios sociales dignos, el sistema público de pensiones, los derechos democráticos… todo aquello que logró la lucha es visto como algo a destruir. Y nuestra postura no debe ser meramente defensiva. La única forma de defender esos derechos es desarrollarlos plenamente, en todos los ámbitos. No podemos conformarnos ya con el régimen del 78 y por eso hay que superarlo, porque ya no da respuesta a las necesidades sociales de la mayoría, pero no para volver atrás, sino para avanzar.

No se va a poder cuadrar el círculo, no se va a poder conciliar los intereses de las grandes fortunas y el pueblo, de la clase trabajadora y las grandes corporaciones, de la izquierda y de la derecha. A quien hay que convencer de un programa de transformación social no es a la derecha, sino al a mayoría de la población, que participe en su elaboración y que lo sienta suyo, que esté dispuesta a pelear y trabajar para sacarlo adelante.

Construir un movimiento político y social de masas

El objetivo es que la clase trabajadora y los sectores populares se organicen de abajo a arriba, no al revés. Debe ser un movimiento político y social fuerte, democrático y con alternativa. Otra vez citamos a Rosa: “la materia viviente de la historia sigue siendo, siempre, a pesar de la socialdemocracia, la masa del pueblo, y sólo cuando la sangre circula entre el núcleo organizado y las masas populares, sólo cuando el pulso de uno y de otro laten al unísono, la socialdemocracia puede y demuestra ser capaz de realizar grandes acciones históricas”.

Hay que construir un movimiento unitario que sea una escuela de lucha e ideas, inseparablemente, y que nos permita adquirir la capacidad de administrar nosotros y nosotras mismas la sociedad y la economía de manera democrática. Y, además, nuestras organizaciones tienen que demostrar que son un anticipo del mundo que queremos edificar, al menos en los métodos con los que se construyen.

“Si sólo nos limitamos a “dar ayudas”, luego nada impide que cualquier mejora incluso suponga más votos para la derecha, pues no hemos empezado a cambiar la realidad cotidiana del sistema, sino que todo sigue funcionando según sus normas de competencia privada por el beneficio…”

JOrdi Escuer

Para eso es imprescindible superar la actual dinámica en la que unos y otros aparatos pretenden controlarlo todo, desde la representación institucional a la organización, y se culpan mutuamente de todos los males. No estaría mal recordar una idea que no viene del marxismo, pero cierta: “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”.

Alberto Arregui, en su “teoría del cangrejo”, explicaba que lo que impedía crecer a las organizaciones de la izquierda era el asfixiante control burocrático y la falta de una alternativa ilusionante para transformar la sociedad. Superar esa esclerotización burocrática, que es alentada por la sociedad y las instituciones en que vivimos, es una tarea fundamental. Hay que convertir a nuestras organizaciones en un espacio donde merezca la pena estar, enriquecedor y humanizado, no en una máquina de triturar personas. Para eso tenemos que darle la vuelta como un calcetín a las dinámicas actuales de la izquierda transformadora.

Necesitamos unidad porque es la única forma de vencer a una derecha y a un sistema que están dispuestos a todo para mantener sus privilegios. Pero con eso no basta, además hace falta libertad de crítica y métodos democráticos para resolver las diferencias.

Y hace falta fuertes vínculos con los movimientos sociales, que deben ser autónomos en sus decisiones, no supeditados a ninguna “vanguardia” supuestamente “revolucionaria”. Nadie tiene de antemano la exclusiva para interpretar ni las ideas el marxismo ni ninguna otra. Es un debate vivo, teórico y práctico. Otra vez Rosa nos inspira: “Los pasos en falso en que incurre un movimiento obrero verdaderamente revolucionario son históricamente mucho más fructíferos que la infalibilidad del mejor Comité Central”.18

Sumar aún podría ser un punto de partida, si todos sus integrantes se toman en serio la tarea de en esa línea. La salida de Podemos, producto de una dinámica que sus dirigentes y los de Sumar han alimentado, aleja esa posibilidad, pero no la hace imposible. Y, en cualquier caso, hay que empezar a luchar de forma unitaria por lo más inmediato, desde la base, mientras construimos unidad, métodos democráticos, capacidad de autocriticarnos sin rompernos… y un programa para transformar nuestra sociedad.

No perdamos de vista lo que acaba de suceder en Argentina, con la victoria de Milei. La extrema derecha argentina está utilizando hábilmente la desesperación de una parte de la clase trabajadora y los sectores populares más empobrecidos en beneficio de las grandes corporaciones. Pero esa es la consecuencia de lo que señalábamos antes que sucede también aquí, si para esta parte de la clase trabajadora da igual quien gobierne porque nada cambia en sus vidas, estamos dejando abierto el espacio a la extrema derecha.

La izquierda debe dar esperanza en forma de un programa claro y un camino para luchar por él, que conecte con las necesidades y aspiraciones de la mayoría de la sociedad. La vía del mal menor, de pedir el voto para que no gane la extrema derecha, es un callejón sin salida.

Y qué papel puede jugar Izquierda Unida

Si algo debiera hacer IU, además de promover un proceso unitario en las líneas expuestas anteriormente, es reconstruir una propuesta socialista y democrática para la superación del capitalismo.

El programa y la actuación de la izquierda no se puede limitar a pedir el voto para resolver los problemas de la gente, eso no va a funcionar. La solución sólo es posible si se implica la mayoría de la clase trabajadora y de los sectores populares en la lucha y en tomar las riendas de la economía y la sociedad. Si sólo nos limitamos a “dar ayudas”, luego nada impide que cualquier mejora incluso suponga más votos para la derecha, pues no hemos empezado a cambiar la realidad cotidiana del sistema, sino que todo sigue funcionando según sus normas de competencia privada por el beneficio.

“La prioridad no es el automóvil eléctrico, sino la producción sostenible de alimentos, de energía, el aislamiento de los hogares, garantizar suficientes viviendas, la sanidad y la educación públicas, dotaciones sociales y medioambientales suficientes, el transporte público…”

Jordi Escuer

Hay que trabajar en al menos siete bloques programáticos:

  1. Responder a la urgencia de los sectores más explotados: Hay que acabar ya con la pobreza, porqué es posible. Eso implica actuar sobre dos aspectos:
  • Generalizar el Ingreso Mínimo Vital, con su concesión de oficio o bajo declaración responsable, acercándolo cada vez más a una renta básica universal.
  • Y, segundo, poner fin de verdad a los desahucios con dos medidas directas:

En el caso de impago de hipotecas, las administraciones públicas se harían cargo de pagar el resto de la hipoteca e incorporarían esa vivienda al parque público, permitiendo a la familia afectada seguir viviendo en ella a cambio de un alquiler social acorde con sus ingresos, no superior al 25% de los mismos.

En el caso de impagos de alquiler, las administraciones seguirían pagando el alquiler correspondiente hasta que hubiese una solución alternativa, y le cobrarían a la familia afectada un alquiler social como en el caso anterior.

Estas medias se hay que proponerlas desde ahora, abriéndolas a la discusión con los movimientos sociales y el resto de las fuerzas de la izquierda transformadora, para convertirlas en medidas legislativas y en movilización. Es el primer paso para que los sectores más explotados de nuestra sociedad sientan que la izquierda les representa y se animen a participar en ella, y a darle su respaldo.

  1. Desarrollar la economía en base a un empleo digno y de forma sostenible con el medio natural. La prioridad de la actividad económica no puede ser el beneficio, sino el desarrollo humano y la sostenibilidad de la vida. Trabajar se debe poder hacer en condiciones dignas, cuidando de uno mismo y de las personas, desempeñando una labor útil socialmente y que no expolie el medio natural. Y eso es posible:

Para ello hay que reducir la jornada laboral a 32 horas semanales y cuatro días a la semana, sin disminución salarial, como primer paso para llegar a las 24 horas semanales.

Los salarios tienen que ser suficientes para vivir dignamente, por lo que sería necesario plantear un salario mínimo complementario por comunidades autónomas que tenga en cuenta las diferencias en el coste de la vida que existen en cada una de ellas.

  1. Hay que garantizar que los recursos públicos se emplean en aquello que es viable a largo plazo ecológica y socialmente, siguiendo las indicaciones que la ciencia ya nos está dando sobre las limitaciones de los ecosistemas y las necesidades sociales, sanitarias, etcétera. Para eso, hay que democratizar la gestión económica y sustraerla a la norma del máximo beneficio. No puede ser que las grandes corporaciones dicten qué se hace con los fondos europeos y con la política pública.

La prioridad no es el automóvil eléctrico, sino la producción sostenible de alimentos, de energía, el aislamiento de los hogares, garantizar suficientes viviendas, la sanidad y la educación públicas, dotaciones sociales y medioambientales suficientes, el transporte público, etcétera.

  1. Los grandes sectores económicos que determinan el funcionamiento económico deben ser servicios públicos (el financiero, el energético, por poner dos de los ejemplos más destacados), de propiedad pública y bajo control democrático. Y eso exige su nacionalización.

Esa sería la columna vertebral económica pública y democrática de un sistema que no estuviera basado en la ley del máximo beneficio capitalista. Y, a la vez, se debe fomentar otro tipo de empresas de carácter social, cuyo propósito central no sea el beneficio, sino dar un buen servicio a la sociedad en condiciones dignas, y funcionando de forma democrática.

  1. Es necesario abordar una discusión sobre todos los cambios democráticos necesarios en el terreno institucional, que impida, además, que se puedan usar las mismas para conculcar los derechos democráticos. Desde la judicatura a la administración municipal, pasando por el ejército, hay que elaborar propuestas para su plena democratización. Se trataría de ir a una República, democrática y basada en una economía no capitalista.
  2. Es necesario plantear un camino para el ejercicio del derecho de autodeterminación reconociendo que la unidad sólo puede ser posible de forma voluntaria, con plenas garantías democráticos para todos los sectores implicados.
  3. Finalmente, una nueva política internacional, basada en la solidaridad entre los pueblos y entre la clase trabajadora y los sectores populares de todo el planeta. Hay que desplazar la competencia y la explotación, el imperialismo, en suma, con las guerras y conflictos que traen aparejados, y sustituirlo por cooperación entre los pueblos en beneficio mutuo. Y eso empieza por cortar las relaciones diplomáticas con regímenes que practican el apartheid y el genocidio, como el de Israel, o que reprimen los derechos de los pueblos, como el de Marruecos.

Esta propuesta es un camino que recorrer, el cual empieza en nuestra lucha cotidiana en una plataforma en defensa de una zona verde, en una Red de Apoyo Mutuo, en una asociación vecinal, un colectivo feminista, en el activismo contra el cambio climático, o contra la homofobia o en un sindicato de clase. Empieza en cualquier ámbito donde se lucha por los derechos más básicos, pero que exige que esa multitud de personas que hoy pelea dispersa en distintos frentes, se unan y construyan un programa común, capaz de transformar la sociedad. Es una tarea colectiva por la que merece la pena trabajar.

Notas

1 Después de apelar a los votantes y dirigentes del PSOE para que se opongan “antes de que no haya vuelta atrás”, la presidenta regional ha afirmado que “contamos” con “todos los españoles de bien” para oponerse. Ha citado, entre otras instituciones y personas con las que afirma contar, con la Constitución, el rey Felipe VI, los poderes legislativo y judicial, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas y la Unión Europea. https://www.eldiario.es/politica/ayuso-afirma-pacto-psoe-junts-investir-sanchez-supone-entrar-

https://www.youtube.com/watch?v=znIunjjnjBY

2 https://www.ft.com/content/4e8a587b-5ffd-4328-9cdb-7ed84fb61b86

3 https://www.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/pueda-haga_132_10661965.html

4 En esta intervención de Enrique Santiago, diputado de Sumar y secretario general del PCE, se desgranan los argumentos acerca de la legalidad de la amnistía y desmonta la hipocresía de la derecha. https://www.youtube.com/watch?v=60Aoi3pVSC4

5 “La obsesión personalista de Sánchez, sin embargo, no camina sola. Ni tan siquiera es imputable a las exigencias que le imponen unos socios que tienen el objetivo explícito de quebrar nuestro ordenamiento jurídico y la unidad de nuestra nación. Esta ruptura con el pacto de convivencia forjado en la Transición ha requerido de la cooperación necesaria de un partido al completo que ha decidido someterse al hiperliderazgo de su secretario general. Nada de lo que ocurre se hará posible sin el concurso necesario de 122 diputados.” https://www.eldiario.es/politica/rechazo-amnistia-alcanza-54-espana-baja-39-catalunya_1_10608984.html

6 https://www.abc.es/opinion/editorial-abc-psoe-abandona-transicion-20231110194618-nt.html

7 https://www.vilaweb.cat/noticies/clara-ponsati-pacte-investidura-final-trajecte/

8 https://assemblea.cat/els-acords-de-junts-amb-el-psoe-per-investir-president-espanyol-tambe-ens-allunyen-de-la-independencia/

9 https://www.infolibre.es/politica/vez-independentistas-apoyo-proces-desploma-jovenes-catalanes_1_1594208.html

10 ERC perdió casi la mitad de los votos, 411.976, y se quedó con 482.883 sufragios y 7 diputados, seis menos. Junts más de 137.591, quedando con 392.634 y 7 diputados, 1 menos. Y la CUP perdió 148.177 sufragios y se quedó con 92.794 sufragios y ningún escaño de los dos que llegó a tener. En total, los tres partidos independentistas perdieron casi 700.000 votos y 9 escaños, cuando llegaron a tener 1.652.000 voto entre todos ellos. https://resultados.generales23j.es/es/resultados/0/0/20

11 https://economy-finance.ec.europa.eu/system/files/2023-09/ip255_en.pdf

12 https://www.businessinsider.es/ejecutivos-sector-sinceran-coches-electricos-no-funcionan-1326738

13 El plan de la UE para recuperar su ventaja competitiva, publicado en el Financial Times https://www.ft.com/content/124b4cdb-deb9-49a0-b28d-d97838606661

14 Como se verá, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social AROPE (At Risk Of Poverty or Exclusion) se ha reducido notablemente en el último año y alcanza al 26,0 % de la población residente en España, es decir, unos 12,3 millones de personas están en situación de AROPE. Con respecto al año anterior, en el que alcanzaba al 27,8 %, la tasa se ha reducido en 1,8 puntos porcentuales, lo que supone que unas 840.000 personas han dejado de estar en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el último año. https://www.eapn.es/ARCHIVO/documentos/noticias/1682509715_el-estado-de-la-pobreza.-primer-avance-resultados-abril-2023-corregido.pdf

15 Sin embargo, a pesar de esta mejora, debe destacarse el importante crecimiento de algunos de los ítems correspondientes a carencia material. En este sentido, por segundo año consecutivo sube el número de personas que no han podido mantener una temperatura adecuada en su hogar: un 17,1 % frente al 14,3 % de 2021 y 10,9 % en 2020. Además, también se incrementa al 5,4 % (0,7 puntos más que el año pasado) el número de personas que no pudieron permitirse una comida con carne, pollo o pescado cada dos días y al 33,5 % aquellos que no pudieron irse de vacaciones al menos una semana al año (+0,8). Por otra parte, se registra un incremento de las personas que llegan con dificultad a fin de mes: del 44,9 % que declaraba algún tipo de dificultad1 en 2021 se asciende al 47,8 %, lo que supone cerca de 1,4 millones de personas más y llegar, casi, a la mitad de la población española. https://www.eapn.es/ARCHIVO/documentos/noticias/1682509715_el-estado-de-la-pobreza.-primer-avance-resultados-abril-2023-corregido.pdf

16 https://directoressociales.com/wp-content/uploads/2023/05/NP.-IMV.-11.05.23.pdf

17 La Revolución rusa. Rosa Luxemburgo

18 Recogido en su biografía Rosa Luxemburgo, su vida y su obra, de Paul Frölich.

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