Foto. Un padre sostiene a su hijo en Irpin (Ucrania). AFP

Hay que levantar un gran movimiento en Europa y en Rusia frente a la guerra imperialista y sus consecuencias

Jordi Escuer y Jesús María Pérez

1.

La guerra en Ucrania no es una tormenta en un cielo azul, sino es el producto de décadas de conflictos por el reparto del mundo1. La mayor obligación de la izquierda es sacar a la luz las razones de fondo de esta guerra, el papel de las distintas potencias y cuáles son los intereses de la clase trabajadora y de los pueblos, sin permitir que se nos manipule para utilizarnos en una escalada militarista que sea la antesala de conflictos más virulentos.

2.

En primer lugar, hemos de mostrar nuestra solidaridad con el pueblo y la clase trabajadora de Ucrania, que es la primera víctima, y exigir el cese de la guerra y la retirada de las tropas rusas de Ucrania. El gobierno de Rusia no ha entrado en Ucrania para defender los derechos sociales y democráticos del pueblo ucraniano, ni del pueblo ruso, sino los intereses económicos y geoestratégicos de la oligarquía y sus corporaciones. Su utilización del nacional patriotismo gran ruso —no es casual que Vox simpatice con Putin, aunque ahora lo ocultan—, revive las peores tradiciones de la época de los zares. El presidente ruso ha pasado de ser un burócrata del KGB a un autócrata del capitalismo2, y no es extraño que denuncie la revolución de 1917 como el peor momento de la historia de Rusia3.

3.

Es necesario que se garantice asilo en condiciones dignas a todas aquellas personas que están huyendo de la guerra en Ucrania, y de todas las guerras y la miseria, de Siria, de Afganistán o de cualquier otro confín del mundo. Basta ya del ignominioso trato que la UE da a todas estas personas.

4.

También es necesario mostrar nuestra solidaridad con el pueblo ruso, con su clase trabajadora y todos aquellos sectores que sufren la explotación y la desigualdad, y un gobierno cada vez más autoritario. Es la segunda víctima de esta guerra. Y tiene conciencia de ello. No en vano, estamos viendo movilizaciones en contra de la misma en muchas ciudades rusas, con una dura represión del Gobierno de Putin4. Ese es el único camino que puede parar esta guerra, la movilización de los pueblos en todo el planeta, y el pueblo ruso ya lo está emprendiendo. Es necesario levantar un movimiento europeo, y mundial, que respalde y dé aliento a la oposición a la guerra en la propia Rusia. La extensión de ese movimiento sería el principal factor que podría frenar a Putin. No hay que confundir a los pueblos con sus gobiernos, a la clase trabajadora y a la clase capitalista. No tienen los mismos intereses. Ningún pueblo tiene interés en oprimir a otro.

5.

No debemos dejarnos engañar por la opinión dominante en los medios de que el único responsable de esta situación es el Gobierno ruso. Las autoridades de Estados Unidos no ha dudado en hacer lo que hoy reprocha al Gobierno de Putin cada vez que ha convenido a sus intereses geoestratégicos y económicos. Su invasión de Irak en 2003, sin ninguna preocupación por la “legalidad internacional” —y con apoyo del Gobierno de Aznar—, perseguía controlar una de las zonas estratégicas para la producción de petróleo, y dejó un reguero de cientos de miles de muertos y de miseria que aún perdura. ¿Han hecho todo lo que estaba en su mano para evitar la guerra? No. Hubieran podido aceptar un estatuto de neutralidad para Ucrania, tipo el de Finlandia, que posiblemente hubiera evitado el estallido de esta guerra, y que es una medida que defienden destacados estadistas estadounidenses,5 pero se negaron.

6.

¿Por qué Estados Unidos ha actuado así? Estamos ante una lucha entre las distintas potencias imperialistas por el reparto del mundo. Desde la caída de la URSS se lanzaron a una carrera para tomar el control del máximo de países del antiguo bloque del Este, de sus recursos y de sus mercados, con sucesivas ampliaciones de la OTAN, sembrando las condiciones para un conflicto a gran escala. La guerra de los Balcanes fue la primera consecuencia, en los 90. Eso no exonera a Putin, pero sí permite ver que la OTAN ha alimentado las condiciones para este conflicto. ¿Qué logra con él Estados Unidos? Unificar, al menos por ahora, al conjunto de los Estados de Europa tras su hegemonía mediante la OTAN, una organización militar a la que están logrando cubrir de una falsa pátina de institución defensora de la “democracia”. En la medida que los EEUU han perdido peso en el escenario mundial, en particular por el crecimiento económico y estratégico de China, necesitan más que nunca asegurar su dominio sobre Europa, y siempre ha visto como una amenaza la posibilidad de una colaboración entre Rusia y la Unión Europea6. Además, el negocio del gas es uno de los grandes motores del conflicto. Estados Unidos se ha convertido en el principal productor de gas del planeta, un gas mucho más caro —por el método de extracción, el fracking, de desastrosas consecuencias ecológicas y sociales—7. Y, al tiempo que refuerzan la OTAN y al militarismo, relanzan en negocio armamentístico —EEUU es el principal fabricante de armas mundial y con el mayor gasto militar— con su corolario de beneficios para las grandes corporaciones, y su inevitable secuela de guerras y muerte. El secretario de Defensa norteamericano, Lloyd Austin, es representante directo del lobby armamentístico… Esas son las razones que guían la actuación del Gobierno de Biden, no la preocupación por el pueblo ucraniano. Por último, todas las potencias también están interesadas en los recursos naturales de Ucrania, rica en minerales, gas y en producción agrícola.8

7.

Que denunciemos la actuación del gobierno ruso no implica que apoyemos al Gobierno ucraniano. Hay que diferenciar entre el pueblo y el gobierno, entre la clase trabajadora y los sectores populares y la clase dirigente. Los oligarcas ucranianos no son mejores que los rusos, ni el Gobierno ucraniano mejor que el ruso. Desde 2014, en el que aprovechando un levantamiento social contra la política gubernamental, las fuerzas de extrema derecha —con apoyo de los servicios de inteligencia de otros países— impusieron un retroceso drástico en los derechos democráticos (el alzamiento de la plaza Maidan)9. Se prohibió al Partido Comunista, se asesinó a activistas de izquierdas, y se reprimieron los derechos democráticos, en particular de la parte de la población de origen ruso10, propiciando el conflicto que existió en parte de Ucrania (en Crimea y, posteriormente, en las regiones de Lugansk y Donetsk)11. Esa persecución dio una excusa y una base de apoyo a Putin para intervenir, y alimentó una guerra que ya ha costado miles de muertos. Debemos apoyar al pueblo, frente al invasor sí, pero también sus plenos derechos democráticos, incluido el de autodeterminación, y los derechos sociales12. Pero hay que ser conscientes de que su Gobierno no ha defendido todo eso, y que millones de ucranianos han tenido que emigrar porque los oligarcas, y distintos ejecutivos ucranianos, han conducido al país al desastre13.

8.

Es comprensible que el envío de armas sea visto con simpatía por muchas personas, pues les anima el justo deseo de que el pueblo ucraniano pueda defenderse de esta agresión. Se la ha comparado con la falta de apoyo a la II República por parte de Francia y Reino Unido. Si estos gobiernos no daban apoyo al Gobierno republicano, mientras los nazis alemanes y los fascistas italianos respaldaban a Franco e intervenían directamente, era porque temían alimentar una revolución que podía haber transformado la sociedad y extenderse por toda Europa. Pero el gobierno ucraniano es muy distinto al de la República, si no, no enviarían una bala. El pueblo ucraniano tiene derecho a defenderse frente al invasor, pero debemos ser claros: ¿Se puede garantizar que estas armas van a estar en manos de un estado y unas fuerzas que defiendan los derechos democráticos? Hemos visto en Tele 5 anunciar que armas españolas estaban distribuyéndose en el Batallón Azov, de extrema derecha. ¿A partir de ahora la política del Gobierno Sánchez y la UE va a ser enviar armas a la resistencia saharaui, yemení, palestina, kurda… para que puedan ejercer su derecho a defenderse? La realidad es que no le van a faltar armas al gobierno ucraniano, pero con la amenaza de que en poco tiempo pueda haber millones de refugiados, ¿las armas son la primera necesidad a cubrir en esta crisis?

9.

Es necesario denunciar la responsabilidad de la Unión Europea. La UE actúa como un lobby de las grandes corporaciones europeas y un garante de sus intereses, alimentando la desigualdad social, que es el caldo de cultivo para el crecimiento de las ideas xenófobas y el nacional patriotismo reaccionario, que crece en todos los países de la UE, no sólo en Rusia o en Ucrania. Su política hacia Ucrania ha propiciado el conflicto, pues se les puso como condición para entrar en la UE renunciar a cualquier acuerdo de libre comercio con Rusia, en lugar de buscar una salida que pudiera compatibilizar ambas cooperaciones, respetando la idiosincrasia y los vínculos históricos de Ucrania y Rusia. Echó leña al fuego, sin preocuparle las consecuencias para el pueblo ucraniano. Hoy más que nunca es necesario reivindicar una Europa de los pueblos —desde Lisboa a Vladivostok—, que una a nuestro continente mediante mecanismos plenamente democráticos, para defender la cooperación en beneficio mutuo y para garantizar derechos sociales a todo el mundo (salarios dignos, el pleno empleo, reducir la jornada laboral sin disminución salarial, la sanidad y la educación públicas de calidad, el derecho a la vivienda), y plenos derechos democráticos. La clase trabajadora —y los sectores populares— son el único sector social que podría hacer realidad esa aspiración, vista la incapacidad de las corporaciones capitalistas y las instituciones que les representan para tomar ese camino.

10.

Es necesario denunciar la utilización de este conflicto para fortalecer el militarismo de los países de la UE, con un nuevo rearme de sus países integrantes. El Gobierno alemán ya ha anunciado 100.000 millones en gasto militar, y eso arrastrará a todos los países europeos a seguir el mismo camino14. La derecha española —tanto PP como Vox— exigen un drástico aumento del gasto militar15. Hay que deshacerse de la subordinación del imperialismo de Estados Unidos, abandonando la OTAN, pero no para crear un imperialismo europeo. Lo que puede poner fin a los conflictos entre los pueblos es la unión democrática para prosperar juntos, cooperar, no competir para el beneficio de una minoría, que es lo que el capitalismo nos está imponiendo.

11.

No confiamos en los llamamientos hipócritas al diálogo de los gobiernos ruso y norteamericano, ni de la OTAN ni de la UE… Tuvieron la ocasión todos de evitar esta guerra y no la han aprovechado. No debemos engañarnos, la lucha por el reparto de los mercados entre las potencias es lo que alimenta la guerra, en última instancia, y los servicios diplomáticos de los gobiernos han actuado de forma acorde con esos criterios. La cadena de medidas y contramedidas (sanciones, prohibiciones de exportaciones e importaciones mutuas) no harán más que agravar la crisis estrechando los mercados, aumentando los precios y empeorando las condiciones de vida de la población mundial. Por eso hay que llamar a la movilización de los pueblos y, en particular, de la clase trabajadora. Sólo por esa vía se puede lograr imponer salidas diplomáticas, basadas en el respeto a la soberanía de los pueblos, en los derechos sociales y democráticos. Más derechos sociales, más derechos democráticos, más cooperación entre los pueblos, ese es el camino para acabar con el infierno de la guerra. En Europa, y en el resto del planeta. Ya se están produciendo importantes movilizaciones. Más de 100.000 personas se manifestaban en Berlín contra la guerra16. Pero no basta. Sin movilización no van a retroceder en la dinámica desatada, ni el Estado ruso ni la OTAN.

12.

La guerra ya se ha convertido en el argumento para un retroceso en la política económica y social, igual que en el terreno de los derechos democráticos. La falta de libertad de expresión en Rusia ya era evidente antes de esta guerra, y se ha agravado, pero en Europa también se están dando pasos atrás en esos derechos. Por muy criticable que puedan ser los canales oficiales rusos, la solución no es prohibirlos, sino informar bien desde el resto. Y la inmensa mayoría de los principales medios de comunicación están dando una visión sesgada de los acontecimientos17, eludiendo las explicaciones de fondo del conflicto y empujando a dar un respaldo acrítico a la OTAN. Es muy preocupante la detención del periodista Pablo González en Polonia, acusado de ser un espía de Rusia, pues amenaza directamente la libertad de expresión18.

13.

Los planes de ajuste van a querer cargar las consecuencias de la guerra sobre las espaldas de la clase trabajadora. El presidente Pedro Sánchez, en su discurso sobre el envío de armas a Ucrania, planteó un «Plan Nacional de Respuesta al Impacto de la Guerra» que incluirá “el impulso de un pacto de rentas que proporcione estabilidad desde la perspectiva de los costes salariales y los beneficios empresariales”19. En la práctica, eso supondrá que la clase trabajadora pague las consecuencias de la crisis que se avecina, pues la patronal ya ha dejado claro su rechazo a subidas de salarios que mantengan el poder adquisitivo. La izquierda sindical y política debe preparase para desenmascarar esos planes y plantear una alternativa. Sánchez, al respaldar la política militarista y unirla a una política de recortes —pues si los salarios crecen por debajo de la inflación, van a caer los ingresos de la clase asalariada—, está promoviendo un nuevo trasvase de riqueza de la clase trabajadora a los grandes empresarios, lo que pondrá en peligro los limitados avances que se están proponiendo desde el gobierno de coalición, y preparando el terreno para que cunda la decepción con la izquierda y gane la derecha. Las fuerzas que componen UP no debe dejarse atrapar en esa dinámica, deben rechazarla y defender una alternativa movilizadora anticapitalista.

14.

La guerra —como la pandemia—corrobora la insostenibilidad social, económica y ecológica del sistema capitalista. La única forma de garantizar unas condiciones de vida dignas para todo el mundo es acabar con las desigualdades sociales, y eso nos lleva a defender medidas que chocan de lleno la clase dominante. Hay que dejar de hacer negocio con las cosas básicas, como la energía, el agua, los alimentos… y tratarlos como bienes básicos de primera necesidad. En el terreno de la energía eso supone, no sólo poner fin al sistema marginalista —que supedita el precio de toda la energía al del gas—, sino transformarla en un servicio público sin afán de lucro, mediante su nacionalización y la democratización de sus gestión. También hay que intervenir desde el sector público en la vivienda, que es uno de los factores decisivos del coste de la vida, y tratarla como un “derecho social” y no como un “objeto de inversión”. Igualmente, los salarios deben ser suficientes para vivir con dignidad, cosa que hoy no sucede. Hay que poner fin al desempleo crónico y eso implica que la jornada laboral debe reducirse, sin disminución salarial, y que el empleo debe crearse también desde el sector público y la economía social sin ánimo de lucro. La viviendas o la energía producidas por una empresa pública de vivienda o una compañía pública de energía, o una cooperativa, tienen tanto valor de uso como las de una empresa privada.

15.

Toda la izquierda política, los sindicatos de clase, las asociaciones vecinales y movimientos sociales han de abrir un debate sobre estas cuestiones a fondo que hay detrás de la guerra y cómo nos afectan. La movilización empieza por entender qué está sucediendo y porqué, para contribuir a crear conciencia de cuáles son las alternativas reales a este creciente desastre económico, civilizatorio y militar en el que nos está sumiendo la sociedad capitalista en la que vivimos.

16.

Este conflicto es el producto tanto del fracaso del régimen burocrático de la URSS como del fracaso de la restauración capitalista que le siguió, que fue el saqueo de los recursos públicos por parte de la oligarquía, en Rusia y en Ucrania, como en el conjunto de los antiguos países del Este, alentados por las grandes potencias. También del fracaso de la socialdemocracia que hoy vuelve a apoyar una nueva escalada militarista. No puede ser más triste el ejemplo del gobierno del SPD alemán lanzando un nuevo plan de rearme. Hay que leer a Rosa Luxemburgo y a sus compañeros, en particular “La crisis de la socialdemocracia” (Folleto Junius)20.

17.

Cuando desde la izquierda hablamos de socialismo o barbarie, no es una abstracción. Es lo que hemos visto en Irak, en Siria, en Libia, en Yemen, en Palestina, en el Sahara… y en tantos países donde la vida humana no vale casi nada, y que ahora estamos viendo como lo sufre el pueblo ucraniano en sus carnes. Nos lo recuerda la dramática crisis climática, fruto de un sistema social que sólo entiende de beneficios privados, no de producir para vivir, y que va a aprovechar la guerra para olvidar los cambios necesarios para detener el deterioro ecológico. Nos lo recuerda la pandemia, que no es ajena a las características de nuestra sociedad, la cual sigue abandonando a la mayoría de la población de los países pobres para proteger el negocio de las grandes farmacéuticas, aunque eso suponga un riesgo mucho mayor del surgimiento de nuevas variantes y nuevos patógenos. El reto de la izquierda es convertir la actual crisis en una oportunidad para elevar la conciencia de la clase trabajadora, uniéndonos por encima de las fronteras tras un programa y una organización común, que defienda nuestros derechos y la superación del capitalismo y su reemplazo por una sociedad socialista y democrática, no burocrática, donde la cooperación entre los pueblos sea la norma.

18.

En el conjunto de la izquierda transformadora hay distintos puntos de vista sobre esta situación. Es fundamental que se establezcan cauces democráticos comunes para debatir estas cuestiones, en la dirección y, sobre todo, con la militancia. La guerra, los recortes que se avecinan, la carestía creciente de la vida, la precariedad y los retrocesos en derechos democráticos, nos deben impulsar a construir una alternativa que una a toda la izquierda a la izquierda del PSOE, con libertad de crítica y métodos democráticos. Ahora se irá a contracorriente, pero tenemos que ser conscientes del efecto desestabilizador que siempre tiene la guerra. Es cierto que saca lo peor de la sociedad y lo pone en primer plano. Pero también es un terremoto social que pone todo en tela de juicio. Y, de la misma forma que aflora lo peor, también da lugar a que se pueda forjar lo mejor; redes de solidaridad, organizaciones de ayuda mutua, rebeldía contra la opresión y toda forma de represión, es decir, puede dar paso al despertar de la conciencia y a empujar a la acción a las masas en direcciones no previsibles de antemano. Puede que incluso quienes han provocado esta situación creyendo que a través de la guerra incrementan su control social se lleven alguna sorpresa, pues la terca realidad empujará de nuevo a la movilización de la juventud y a clase trabajadora, en búsqueda de salidas a la profunda crisis que vive la sociedad capitalista.

Notas

1 Si queremos entender los antecedentes de lo sucedido es imprescindible leer al periodista Rafael Poch de Feliu. https://rebelion.org/el-conflicto-que-occidente-ha-provocado-en-ucrania/

2 https://es.wikipedia.org/wiki/Vlad%C3%ADmir_Putin

3 “El presidente ruso ha acusado a los países occidentales en numerosas ocasiones de debilitar y aislar a Rusia a través de la ampliación de la OTAN a Europa del Este desde los años noventa. Pero el mayor responsable en tiempos contemporáneos de lo que él llama una tragedia es la revolución bolchevique de 1917, junto a las decisiones tomadas en la formación de la URSS”. https://www.eldiario.es/internacional/siete-mil-palabras-entender-vision-imperial-putin_129_8777424.html

4 https://www.lavanguardia.com/internacional/20220303/8095782/numero-detenidos-portestas-rusisa-contra-guerra-ucrania-superan-7000.html

5 Abundancia de expertos americanos, desde halcones como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, hasta el ex embajador John Matlock, partidarios de la «finlandización» de Ucrania, es decir de tener en cuenta los intereses de seguridad de Moscú configurando un estatuto de neutralidad geopolítica para Ucrania. https://rebelion.org/el-conflicto-que-occidente-ha-provocado-en-ucrania/

6 “La estrategia de Estados Unidos por lo menos defiende intereses nacionales claros: para no mermar su potencia mundial deben seguir teniendo bien controlada la situación en Europa. Para ello mantiene la tensión con Rusia, algo muy fácil de conseguir en determinados países del Este y repúblicas exsoviéticas, e intentan ganarse a las potencias del Oeste del continente para su política de sanciones, embargos y contención militar contra China. Esto último es más complicado, porque China es el principal socio comercial de la UE”. Rafael Poch de Feliu https://mundo.sputniknews.com/20220201/rafael-poch-el-crimen-de-la-ue-de-2013-fue-excluir-a-rusia-del-acuerdo-con-ucrania-1120960664.html

7 https://porelsocialismo.net/conflicto-otan-rusia-la-crisis-del-gas/

8 Ucrania es rica en recursos naturales, particularmente en yacimientos de minerales. Posee las mayores reservas mundiales de hierro de calidad comercial, con 30.000 millones de toneladas de mineral o alrededor de un quinto del total mundial. Ucrania es la segunda del ranking de Europa en términos de reservas conocidas de gas natural, el cual todavía está sin explotar mayoritariamente. La orografía ucraniana es llana y con una composición del suelo de alta cualidad que hace del país una gran zona para la explotación agrícola. El país es el quinto mayor exportador de cereales y el mayor exportador mundial de aceites como el de girasol y el de colza. Minas de carbón, químicas, productos mecánicos (aviones, turbinas, locomotoras y tractores) y construcción de barcos son también importantes sectores de la economía ucraniana.

Michael Roberts https://thenextrecession.wordpress.com/2022/02/27/russia-from-sanctions-to-slump/

9 “Por si solo, el sujeto que formaba la infantería de este Maidan (la intelligentsia creativa, los grandes y pequeños hombres de negocios del sector servicios, estudiantes, profesiones liberales y funcionarios apoyados por los clanes oligárquicos «alternativos»), no era capaz de tomar el poder y tumbar al desprestigiado régimen -por otra parte electo y completamente legítimo desde el punto de vista formal. Para derribarlo se necesitaba una fuerza de choque, disciplinada, y dispuesta a jugarse el físico. Una caballería pesada. Esa fuerza fue la extrema derecha armada con la ideología nacionalista de tradición banderovski, apoyada por los oligarcas y los padrinos geopolíticos occidentales. Si la trama subterránea de complicidades, financiación, asesoramientos y adiestramiento de servicios secretos occidentales (americanos, polacos y alemanes) apenas ha trascendido, cuarenta políticos occidentales de primera fila, entre ellos primeras figuras de Estados Unidos y los ministros de exteriores de Alemania, Polonia, países bálticos, etc. pasaron por la plaza de Kiev repartiendo solidaridades y pastelitos. Fue ese segundo Maidán el que ejecutó el cambio de régimen en las jornadas de febrero en un contexto de batallas campales con incendio y toma de sedes ministeriales en medio de una masacre indiscriminada de manifestantes y policías (en total un centenar, además de más de una decena de policías) a cargo de tiradores de precisión el 20 de febrero, lo que precipitó la caída del gobierno y la huida del presidente.” https://rebelion.org/el-conflicto-que-occidente-ha-provocado-en-ucrania/

10 Ucrania empieza a prohibir el ruso https://www.elmundo.es/internacional/2018/10/14/5bc0e85522601df30c8b45c3.html

11 Tras el cambio de régimen de 2014, se aprobaron leyes lesivas para los rusoparlantes, se enterró el precepto constitucional de neutralidad, se prohibieron fuerzas políticas como el Partido Comunista de Ucrania, que hasta 1998 era el más votado, junto con dos partidos más. Los 32 diputados comunistas fueron expulsados del Parlamento por considerar lo sucedido como un “golpe de Estado”. Un año después, se impuso una ley de “descomunización” que demolió monumentos, forzó el cambió de nombre de 22 ciudades y 44 pueblos y criminalizó los símbolos, banderas e himnos en los que millones de ucranianos creyeron, murieron y vivieron con diferente fortuna, mientras otros, sobre todo en Galitzia, los sufrían y maldecían. El líder del partido Comunista, Petró Symonenko, fue excluido como candidato en las elecciones presidenciales de 2019 en aplicación de aquella infame ley, y la imagen de colaboracionistas con los nazis, como Stepan Bandera, ha llegado a los sellos de correos. En febrero del año pasado, los populares canales de televisión en lengua rusa, 112 Ukrania, ZIK y NewsOne, todos ellos adversarios de la particular línea nacionalista del Gobierno, fueron prohibidos y desconectados. Sus periodistas han sido objeto de agresiones y desde el poder se les considera “propagandistas extranjeros”, fórmula que recuerda mucho a la utilizada en Rusia. Con todo eso, y después de que tres regiones del país se independizaran de facto, todo el este y el sur de Ucrania, de mayoría ruso parlante, sigue votando (entre el 50% y el 20% del voto, según las zonas en las elecciones de 2020) por fuerzas políticas opuestas al gobierno de Kiev. Es ridículo presentar al gobierno de Kiev como una banda de filonazis, pero la simple realidad es que Ucrania nunca será un país cohesionado ni próspero sin unas estrechas relaciones con Rusia, con un estatuto de neutralidad y con un gobierno federal en el que las diferentes identidades e intereses puedan actuar y expresarse de forma democrática. https://ctxt.es/es/20220201/Firmas/38721/ucrania-acuerdos-de-minsk-donbass-rusia-rafael-poch.htm

12 “…hay que insistir en el hecho de que Ucrania es un Estado que contiene diferentes identidades nacionales, culturales y lingüísticas. Eso no es resultado de las “interferencias de Rusia” en sus asuntos, sino de la historia, de la azarosa y accidentada forma en que el país se creó, a partir de diferentes trozos sometidos a distintos centros de poder político, cultural y religioso. Esa diversidad no impide que Ucrania llegue a ser una nación bien cohesionada algún día, pero hoy no lo es, y convertirla en exclusivo satélite occidental contra Rusia es apartarla de toda perspectiva de estabilidad y cohesión, de la misma forma en que lo sería configurarla como un mero satélite ruso”. https://ctxt.es/es/20220201/Firmas/38721/ucrania-acuerdos-de-minsk-donbass-rusia-rafael-poch.htm

13 Antes de la guerra, “de los 45 millones de ucranianos, unos seis millones respondieron a la pobreza emigrando a trabajar en el extranjero, unos 3 millones hacia Rusia (ucranianos de Novorossia) y otros tres hacia Polonia y la Unión Europea, mayormente ucranianos occidentales”. https://rebelion.org/el-conflicto-que-occidente-ha-provocado-en-ucrania/

14 https://www.dw.com/es/alemania-invertirá-un-fondo-especial-de-100000-millones-de-euros-en-defensa/a-60933150

15 https://www.eldiario.es/politica/pp-aprovecha-crisis-ucrania-reclamar-sanchez-amplie-presupuesto-militar_1_8794661.html

16 https://www.dw.com/es/al-menos-100000-personas-se-manifiestan-en-berl%C3%ADn-en-solidaridad-con-ucrania/a-60934528

17 https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propaganda-desinformacion-medios-destruccion_129_8796205.html

18 https://www.publico.es/politica/esposa-pablo-gonzalez-esto-pelicula-terror-traigan.html

19 https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2022/020322-sanchezcomparecencia.aspx

20 https://www.marxists.org/espanol/luxem/09El%20folletoJuniusLacrisisdelasocialdemocraciaalemana_0.pdf