Autor: Michael Roberts
Traducción:
Diana Cardo

Original en: https://thenextrecession.wordpress.com/
Foto de cabecera: Succo from Pixabay

Este año el premio Nobel, ahora llamado Riksbank, de economía se les ha otorgado a los economistas de la Universidad de Stanford Paul Milgrom y Robert Wilson. Según la Real Academia Sueca de las Ciencias, ellos “han estudiado como funcionan las subastas. También han usado sus conocimientos para diseñar nuevos formatos de subastas para bienes y servicios que tienen dificultades a la hora de venderse por métodos más tradicionales, como por ejemplo los canales de radiofrecuencia. Sus descubrimientos han beneficiado a vendedores, compradores y contribuyentes a lo largo y ancho del mundo”

Así que en un mundo donde las desigualdades están a unos niveles récord, el calentamiento global y la degradación medioambiental amenazan con destruir el planeta y con una caída de la economía mundial no vista desde los años 30, las personas que otorgan el premio reconocen el trabajo de dos economistas sobre como hacer las subastas de materia prima, tierra y servicios más eficientes.

Nuestros ganadores han usado la teoría de juegos para evitar la llamada “maldición del ganador”, en la cual los ganadores acaban pagando demasiado en una subasta, mientras que se aseguran que el vendedor obtiene un “precio justo” como por ejemplo en el obtenido en un intercambio basado en el mutuo acuerdo sobre el precio de un bien o servicio. Milgrom y Wilson, aparentemente, dieron con algunas reglas sobre subastas que asegurarían que las estimaciones “privadas” del precio de los licitadores y los compradores se combinan de manera que resulte un valor que sea aceptable por todos.

La maldición del ganador o como un comprador pagará de más en una subasta en su afán de comprar el producto.

Toda esta teoría tenía que ponerse en práctica de hecho, Wilson tuvo problemas a la hora de pensar en una subasta en la cual hubiera participado hasta que se dio cuenta de que “mi mujer me señaló que habíamos comprado unos esquíes en eBay, supongo que eso fue una subasta”. De todas maneras esto no es un crimen, las teorías revolucionarias de Einstein fueron desarrolladas sin ninguna base práctica y solo fueron confirmadas gracias al trabajo empírico de otros.

Aparentemente la teoría de juegos sobre las subastas se ha usado en la práctica con “éxito”. El equipo Nobel cita la subasta que diseñaron para que las autoridades de los Estados Unidos pudieran vender las radio frecuencias a los operadores de telecomunicaciones. Según comentan “estas frecuencias son propiedad del gobierno, pero los actores privados pueden, frecuentemente, utilizarlas de manera más eficiente”. De esta manera las teorías de los economistas se aplicaron para hacer la privatización de servicios más eficiente, sobre todo para los licitadores, que así no tienen que pagar demasiado por ellas.

Irónicamente, resulta que la teoría de juegos de nuestros ganadores tiene unos cuantos agujeros negros bastante grandes, costando, de esa manera, millones a los contribuyentes.

El equipo Nobel considera esto un beneficio para la sociedad. “Los resultados de la subastas son muy importantes para nosotros como contribuyentes y como ciudadanos. Frecuentemente las compañías que gestionan nuestros residuos han ganado una licitación pública con la oferta más baja. Los precios flexibles de la electricidad, los cuales se determinan diariamente en las subastas regionales de electricidad, influyen en el coste de la calefacción de nuestras casas. La cobertura de nuestros móviles dependen de las radiofrecuencias que los operadores de telecomunicaciones han adquirido a través de las subastas del espectro de frecuencias. Todos los países toman prestamos vendiendo bonos del gobierno en subastas. El propósito de las subastas de los derechos de emisiones de la Unión Europea es mitigar el calentamiento global”.

Así que el premio Nobel de Economía se le ha otorgado a dos personas cuya teoría se ha usado para que el mercado funcione de manera más eficiente, se supone que para mantener los precios de la energía y las comunicaciones bajos y para “mitigar el calentamiento global”. ¿Qué podemos decir de este sinsentido? ¿Cómo algo de esto ha ayudado de manera efectiva a controlar los precios en las tiendas, el de los alquileres de los pisos, los cargos de los servicios proveídos por los diversos monopolios y, ya que estamos, los recortes, la externalización y la privatización de los servicios públicos? Es un premio por generar beneficios privados.

Irónicamente, resulta que la teoría de juegos de nuestros ganadores tiene unos cuantos agujeros negros bastante grandes, costando, de esa manera, millones a los contribuyentes. Luigi Zingles ha explicado como las fondos privados de inversiones han manipulado el proceso de subastas de las licencias de radio y televisión a pesar de las brillantes teorías de nuestros ganadores del premio. “Pienso que a los economistas le gusta centrarse en la teoría, y las teorías no siempre están de acuerdo con las realidades prácticas. Puedo ver la razón por la que los economistas están buscando la mejor manera de estructurar esta subasta. Y ellos van y dicen, ‘¿sabes qué? Deberíamos implicar a estos dos componentes tan diferentes’. Pero en lo que no pensaban era en que los fondos privados de inversiones podrían buscar la manera de convertirse en el tercer componente de este proceso de subasta. Y así, aún pensando que la teoría pueda ser correcta, no se dieron cuenta de la manera práctica en la que los mercados funcionan”.

Todo esto dice mucho acerca de para que es la corriente principal de la economía, mejorar los beneficios del capital y defender el modelo del mercado. Cualquier crítica a esos objetivos no va a ser reconocida como una “contribución a la sociedad”. John Maynard Keynes nunca habría ganado el premio Nobel de Economía, excepto quizás por su oscura tesis matemática sobre incertidumbre y el riesgo, o quizás su ya olvidado hace tiempo Tratado sobre el dinero. Lo que es seguro es que su revolucionaria Teoría General habría sido ignorada. Y esto sin tener en cuenta que otras grandes críticos del capitalismo y la corriente principal de la economía de las escuelas heterodoxas y marxistas no hubieran tenido siquiera una nominación.

Uno solo tiene que echar un vistazo a la lista de los ganadores del premio Riksbank de economía para darse cuenta de que todo depende de mostrar que el capitalismo funciona en el mejor de todos los mundos posibles, y por lo tanto, ignora la realidad de las desigualdades, la pobreza y las crisis de producción. Un clásico es el premio dado a Eugene Fama en 2013. Fama lo obtuvo por su trabajo al mostrar que los mercados financieros trabajan de manera eficiente a la hora de marcar precios de acciones y bonos, “la hipótesis del mercado eficiente”, otra teoría como la teoría de las subastas, los mercados funcionan eficientemente con las “reglas correctas”.

Hay un poso de verdad en todo esto, la corriente principal de la economía no tiene una explicación convincente para la inflación, las crisis, las burbujas financieras y las depresiones.

Después de la crisis financiera global del 2008/9 ante una refutación de la teoría de los mercados eficientes de Fama, él, divinamente (¿infamemente?) comentó que “No sabemos lo que causa las recesiones. ¡No soy un macroeconomista, así que eso no me siento mal! Nunca lo sabremos. Los debates acerca de que causó la Gran Depresión todavía continúan, la economía no es muy buena explicando los vaivenes de la actividad económica”. Ningún premio aquí.

Jamás corto de comentarios incisivos nuestro Profesor de Finanzas en la Universidad de Chicago, reconoció en una nueva entrevista, que predecir los mercados era una pérdida de tiempo. Los economistas no pueden saber realmente nada. “En este punto no sabemos que es lo que determina la inflación. Ningún ser humano sabe ya que es lo que cumple los requisitos para ser considerado como dinero desde que las reservas no son dinero ya que están pagando intereses. Esto significa que no puedes controlar el suministro de moneda. En otras palabras, la inflación está fuera de el control de los bancos centrales”. De nuevo, ningún premio aquí.

Fama continúa: “No vemos ningún gran efecto de las acciones del Banco Federal en la actividad real o en los precios de las acciones o en cualquier otra cosa. Esto es por lo que suelo decir que las acciones de los banco centrales es como la pornografía: En esencia, es sólo entretenimiento y no tiene ningún efecto real”. Demasiado para la teoría moderna principal.

Sobre la crisis actual Fama comenta: “No sabemos realmente que respuesta va a haber, si es que la hay, y cuando habrá una cura para esta enfermedad. Por ejemplo, ¿cuál será la respuesta de los consumidores? Todo el mundo quiere saber si vamos a tener una respuesta en forma de V, pero nadie realmente lo sabe por que nadie conoce lo que la gente va a hacer una vez que esto acabe”.

Hay un poso de verdad en todo esto, la corriente principal de la economía no tiene una explicación convincente para la inflación, las crisis, las burbujas financieras y las depresiones. Y no pueden saberlo por que hay demasiadas variables que son volátiles, así que Fama dice que hay que reconocer que los precios de las acciones y de los bonos son los que son, fin de la discusión, y por estas observaciones puedes ganar un premio Nobel. No nos sorprende que el equipo del Nobel otorgue el premio a gente cuyo trabajo es hacer que las subastas sean “más eficientes” e ignore los grandes problemas.