Un golpe mortal a la democracia en Argentina

Jokin Mendizábal nos cuenta desde Buenos Aires la coyuntura creada por el Gobierno de Milei y las movilizaciones populares en su contra.

Escribe Jokin Mendizábal

Cinco meses solamente desde la asunción de Javier Milei como Presidente en Argentina y al momento de leer estas líneas ya se “habrá comido” dos huelgas generales convocadas por todas las centrales obreras con el apoyo de la mayoría de los partidos populares, de izquierda y organizaciones sociales que son las que organizan a los trabajadores de la economía informal.

La primera fue el 24 de enero, pleno verano aquí en el hemisferio sur, algo inédito en la historia argentina y la segunda en el momento de escribir esta nota. Por si esto fuera poco el 23 de abril ha tenido la que todo el mundo que se opone al gobierno de Milei coincide en llamar la manifestación más importante desde la caída de la dictadura en 1983 y algunos se remontan aún más atrás en la historia. El estado es de movilización social constante desde finales de diciembre pasado en que el gobierno introdujo en el Congreso nacional la llamada Ley de Bases y que la introdujo como “Decreto de Necesidad y Urgencia” (DNU). El DNU es una herramienta legal que tienen los presidentes en Argentina para proclamar una ley cuando es de necesidad y cuando es urgente. Pero en este caso no reúne ninguno de los dos requisitos, no era necesario ni urgente, entonces ¿de qué se trata?

Un decreto para cambiar el régimen actual

Las últimas elecciones argentinas cuyo proceso terminó en noviembre pasado con la victoria en segunda vuelta del candidato que menos se esperaba, resultó dando vencedor al ya tristemente conocido Javier Milei. Milei es un mal economista con un pasado nada exitoso por los diferentes trabajos que pasó, pero donde realmente se hizo famoso en los últimos tres años fue como panelista de televisión en los programas de misceláneas y entrevistas periodísticas sobre la actualidad política. Milei siempre daba la imagen de un personaje disruptivo que criticaba a toda la “casta política” –como el denominaba a los políticos profesionales desde el presidente hacia abajo-, y que pretendía romper con toda la “vieja política” ofreciendo soluciones del tipo “hay que dinamitar el Banco Central” porque es el culpable de la inflación ya que es el emisor del papel moneda, “la casta son todos corruptos”, “el Congreso es un nido de ratas”, y “el Estado es una mafia”. Prometía terminar con un montón de ministerios y despedir a miles de empleados públicos como manera de aligerar los gastos del estado para que la gente pague menos impuestos y cosas así. Son famosas sus entrevistas con periodistas nacionales y extranjeros donde decía que había que privatizar prácticamente todo, incluso las calles de los barrios, que la gente podría vender sus órganos para conseguir dinero, que en los barrios pobres son los propios vecinos los que deben hacerse las redes cloacales, que hay que acabar con toda la obra pública y un sinfín de propuestas más.

Sin duda fue la llamada “dolarización” una de las medidas más impactantes para cientos de miles de personas que pensaban que si ganaban 200.000 pesos (unos 180 euros) eso automáticamente se convertiría en 200.000 dólares, algo así como 180.000 euros. Milei no dudó en aprovecharse tanto en esto como en tantas cosas más de la desinformación y la necesidad económica de millones de personas para hacerles creer que en pocos meses, tras unos pocos meses de ajuste económico empezarían a vivir mejor. “Yo soy experto en crecimiento tanto con dinero como sin dinero” decía a todas horas, pero llevamos cinco meses de un terrible ajuste, con cientos de miles de despidos, aumentos del 300 hasta el 700% en los precios, la luz y el gas se han convertido en facturas impagables para la inmensa mayoría de la población, pero no solo los ciudadanos de a pie, también para los empresarios, sobre todo las Pymes , los comercios, los restaurantes no van a poder pagar sus facturas. El gobierno ha tenido que suspender de urgencia el aumento de la luz y el gas previsto para mayo porque tenía información de que ya hay hospitales, edificios de viviendas particulares, etc que no van a poder pagar sus facturas de gas. El edificio en el que vive el que esto escribe ha pasado de pagar $280.000 a $1.300.000 en tres meses de luz y hay sectores de la economía que están teniendo aún más aumentos. Es inevitable, de no cambiar las cosas, que se produzca una ola de impagos de de facturas de la luz, gas, y agua. Anoche mismo en una ciudad de 50.000 habitantes quemaron la oficina de la empresa de servicio eléctrico porque la gente no está pudiendo pagar las facturas sobreabultadas que les llegan.

Todo el sector público ha entrado en crisis

Uno de los casos más emblemáticos está siendo el de las universidades públicas. El gobierno no aprobó ningún presupuesto del estado para el año 2024, esto en un país que venía de tener 211,4% de inflación en 20231 significaba que el presupuesto para la universidad pública de toda la Argentina se vería congelado y prorrogado para 2024 y por lo tanto reducido por acción de la inflación a menos de la mitad. Esto provocó una movilización de toda la comunidad educativa, alumnos profesores, trabajadores y de toda la sociedad, sindicatos, partidos, organizaciones sociales logrando una manifestación de unas 800.000 personas en Buenos Aires y de más de un millón doscientos mil, sumando las manifestaciones de grandes y pequeñas ciudades, en todo el país.

La manifestación del 23 de abril

La amenaza llevada adelante por parte del gobierno de Milei de no dotar a las universidades públicas de los fondos necesarios para su funcionamiento y el pago de salarios a profesores y personal no docente puso a todas las universidades públicas argentinas al borde del abismo de quedarse sin dinero para seguir abiertas a fin de este mes de mayo. Una gran campaña de asambleas y comunicación desde la comunidad educativa hacia la sociedad en general galvanizó el sentimiento existente de defensa de la educación universitaria que late en toda la sociedad desde que Perón2 la estableció en 1949. Ya han sido millones los hijos de trabajadores que se han recibido desde entonces en estas universidades permitiendo que esos estudios sean una herramienta para la mejora de sus condiciones de trabajo y por lo tanto de vida. Un grito se fue extendiendo como reguero de pólvora por todo el país en defensa de este derecho, un derecho que además es extensivo a decenas de miles de estudiantes latinoamericanos y aún algunos españoles que han estudiado y estudian gratuitamente en sus aulas con un nivel docente de alta calidad.

El 23 de abril último las calles del centro de Buenos Aires explotaron de asistencia, se encontraron en sus calles docentes y estudiantes, también de los niveles de educación secundaria, a ellos se sumaron los sindicatos obreros, tanto de trabajadores formales como informales, los partidos populares y de izquierda. Había muchísima gente joven que acudía por primera vez a una manifestación, había mucha alegría en las caras, para ellos se trataba de un despertar a la vida política. El éxito fue tan abrumador que se ha dicho de esta manifestación por parte de analistas muy cualificados que hay que remontarse a manifestaciones del año 1983 cuando estaba cayendo la dictadura para encontrar algo comparable y aún más atrás, al año 1973 cuando Perón volvió de su exilio en Madrid a la Argentina.

El gobierno trata de simular que ni esa manifestación ni la masiva huelga que se ha desarrollado hoy 9 de mayo le van a torcer el rumbo, pero lo cierto es que han sido golpes muy fuertes a su política que pretende en última instancia someter a la clase obrera a condiciones que hace más 80 años que no se conocen en Argentina. No podemos decir aquí cómo se van a desarrollar los acontecimientos en esta lucha que se ha establecido entre el pueblo trabajador y los grandes empresarios argentinos e internacionales a los que se ha sometido Javier Milei, sobre todo norteamericanos e israelíes. No cabe duda de que del resultado de esta lucha van a depender las condiciones de vida y de trabajo del pueblo argentino del próximo período. Grandes empresarios y grupo económicos como Elon Musk, Black Rock y otros están controlando cada paso que da este gobierno para preparar el terreno para sus próximas multimillonarias inversiones en Argentina. No les importan en absoluto las horrorosas condiciones en las que van a quedar los trabajadores tras la aprobación del DNU, que aún está en disputa. Pero estas luchas que ya han comenzado aquí deben ser vistas por los trabajadores de los otros países latinoamericanos como parte de sus propias luchas porque a lo que vienen estos empresarios es a por las materias primas y energía de este continente. Litio, petróleo, gas, cobre, oro, agua dulce, están siendo codiciadas por estos depredadores a los que nada les importan las personas que ya están siendo víctimas de sus políticas de explotación.

Es importante que los trabajadores españoles vean también en estas luchas a sus compañeros de clase en este continente luchando por el futuro de sus pueblos y de la naturaleza que está siendo destruida en el altar de un supuesto desarrollo y bienestar que solo lo está siendo para muy pocos dejando en el camino a millones de pobres sin trabajo y sin futuro.

El gobierno de Milei ya ha entrado en una situación muy complicada en lo que él decía que era experto, la economía. La prensa ya ha anunciado esta madrugada del 10 de mayo que la economía está en virtual estado de default. La presión en la situación sigue subiendo y buscará por donde salir.

Notas

1- Las estadísticas del FMI ubican en el primer lugar a Zimbabue (casi 603%) seguido de Venezuela (160%). Se trata, al igual que el caso argentino, de naciones que vienen sufriendo prolongados procesos de alta inflación. Inmediatamente después se ubica Siria (115%), conformando el grupo de los únicos cuatro países del planeta con variaciones anuales de tres dígitos.

2- Juan Domingo Perón: Político de origen militar argentino fundador del peronismo en los años 40 del siglo pasado. El movimiento al que dio origen sigue siendo la principal fuerza política de la Argentina. El peronismo es una ideología interclasista que trata de armonizar los intereses de la clase obrera y la burguesía. A esta posición le llamo la “tercera posición”. Es un movimiento imposible de definir en pocas líneas ya que todas las contradicciones que se viven en la sociedad de clases también se viven al interior de este movimiento en donde la clase obrera es su componente mayoritario pero la dirección está conformada por políticos que creen en la armonía de clases, hecho que no se ha constatado nunca en sus 80 años de existencia. De hecho cada vez que gobernó el peronismo fue desalojado del gobierno por dos golpes de estado, 1955 y 1976 y los gobiernos más recientes sufrieron la agresión constante y violenta de la clase dominante argentina ayudada en está nueva época por el poder judicial mediante lo que se ha dado en llamar el “lawfare”.

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