Las águilas pueden a veces volar más bajo que las gallinas.
Pero las gallinas nunca pueden elevarse a la altura de las águilas.

Lenin en homenaje a Rosa Luxemburgo.

Comunicado de militantes de Izquierda Unida de Aragón del colectivo Manifiesto por el Socialismo

El pasado 18 de enero, en la Comisión de Hacienda, del Ayuntamiento de Zaragoza, Alberto Cubero realizó un comentario desafortunado al referirse al Alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, como “carapolla”. Esto ha sido aprovechado por la derecha y su caverna mediática, o por la caverna mediática y su derecha política, para atacarlo.

Alberto, se dio cuenta inmediatamente de su error, y pidió “perdón”, antes de que nadie hubiera podido reaccionar. Al ser reprendido por la Presidenta de la Comisión, insistió en sus disculpas y reiteró que lo había hecho antes.

Es obvio, para las personas que lo conocemos, y para aquellas que quieran hacerlo, que la capacidad de Alberto está muy por encima de esta forma de expresarse. El mismo escribió sobre ello en un artículo bajo el título “Mis disculpas” publicado en Arainfo el pasado 19 de enero.

Lleva ya, a pesar de su juventud, dos décadas defendiendo sus ideas con argumentos, valores y coherencia. Sus principios son inalterables, y su forma de actuar es inasequible al desaliento. Ya sea en la movilización o en la institución, ha sido el mismo, un trabajador orgulloso de serlo y de representar a sus compañeros y compañeras en cualquiera de los ámbitos.

Claro que no es perfecto, es un trabajador. Un trabajador que soporta constantemente el “cretinismo institucional”, mediático y jurídico. Desde su llegada a la institución, ha sido insultado, sometido a juicios mediáticos con acusaciones absurdas, le han dedicado portadas de periódicos por su supuesta “irresponsabilidad” ante la caída de unas ramas tiradas por el viento. En la práctica le hacían responsable de cualquier muerte que pudiera ocurrir en la ciudad si algún accidente se produjera. Fue el culpable de la huelga de autobuses que ahora pasa desapercibida para los mismo que pedían su reprobación y dimisión como Concejal de Servicios Públicos. Las plantillas del autobús y el tranvía mantienen un largo conflicto durante el mandato de Jorge Azcón, aunque como decíamos, ya no merece atención de las grandes empresas de comunicación establecidas en Aragón.

Cuando Alberto interviene, se escuchan murmullos, risas, comentarios desagradables y todo tipo de gestos para tratar de desconcentrarlo en su discurso, ese que no quieren oír, ese que les enfrenta a la realidad de aquellos que se muestran serviles con el poder e inmisericordes con quienes se enfrentan a él. Ese es el error de Alberto, el mayor y principal, hablar con claridad, sin necesidad de cultismos extraños, ni insultos, ni desprecios. Habla tranquilo, con la tranquilidad de quien es consecuente al hacer lo que dice y decir lo que hace.

Seguirán juzgándolo -literalmente, VoX y poder judicial mediante-, tratarán de insultarlo y despreciarlo, tratarán, ya que no lo pueden conseguir; intentarán por todos los medios inhabilitarlo. Las gallinas alzarán los picos, esas gallinas incapaces de alzar las alas o de poner huevos sino es en su propio beneficio o el de sus representados; esos dueños de la ciudad que no soportan la verdad de Alberto, que es la verdad de la clase social a la que pertenece. No tienen nada que hacer, pinchan en hueso, el hueso de los principios que defiende.

Esos mismos medios de comunicación que se dedican a insultar constantemente, aquellos que cuestionaron el 11 M de 2003 y plantearon que hubo una conspiración terrorista, policial y jurídica para acabar con el Gobierno del PP. Esos mismos, que descalifican, insultan y desprecian a cualquiera que no sea de su cuerda, ahora van a por Alberto, siguen sin tener nada que hacer.

Este Alcalde de Zaragoza, del PP, que descalificó hasta la saciedad a otros gobiernos por cualquier nimiedad. Que hizo casus belli por un bote de gomina comprado por el exalcalde de Zaragoza al que también quiso reprobar. Este Alcalde que comparte tribuna con su Presidente, Pablo Casado, que ha llamado a Pedro Sánchez: traidor, felón, ilegítimo, chantajeado, deslegitimado, mentiroso compulsivo, ridículo, adalid de la ruptura en España, irresponsable, incapaz, desleal, catástrofe, ególatra, chovinista del poder, rehén, incompetente, mediocre, okupa. Este Alcalde que idolatraba a ese Rajoy que llamó a Zapatero: bobo solemne, cobarde sin límites, antojadizo, veleidoso e inconsecuente, de una desfachatez sin límites, irresponsable, grotesco, frívolo, acomplejado, confuso. Incluso llegó a afirmar que traicionaba a los muertos de ETA.

En el próximo pleno municipal se pretende reprobar a Alberto Cubero por algo por lo que ya se ha disculpado en varias ocasiones. Lo que resulta extraño es que en todos estos años no haya perdido la paciencia ni una sola vez. Le quieren ajustar las cuentas, esas que tienen contra la razón y el ejemplo. Parece que unos concejales lo van a hacer de forma abierta, sin complejos, son cínicos sin miedos, saben el papel que juegan y para qué lo juegan. También hemos conocido, que otros concejales –teóricamente de izquierdas–, se van a abstener, pretenden echar a Alberto a los leones, con plena conciencia de colaborar en el arsenal mediático y jurídico contra un compañero. Tendremos entonces a los cínicos honestos y a los cínicos “intermedios”.

No olviden unos y otros, los de la derecha abierta y aquellas personas que desde posiciones teóricamente de izquierdas colaboran en el ataque a las ideas que Alberto representa; que no está solo, que aparte de todas las razones que le asisten, va a tener a su organización, a la militancia y a los sectores más avanzados de su clase para desenmascararlos y poder continuar la lucha.

Siempre nos quedará Alberto.