Jordi Escuer

Los informes del Banco de España son una buena referencia de los planes de la élite dirigente, de las grandes corporaciones. Carlos Sánchez Mato, responsable de Elaboración programática de IU y profesor de economía aplicada, publica el trabajo “Banco de España o el caballo de Troya”, en la edición de papel de Mundo Obrero de junio, denunciando la propuesta del BdE de aplicar la “mochila austriaca”.

El autor nos explica que “el nuevo empezaría por reducir a la mitad los ya recortados costes de despido y de finalización de contrato que existen en la actualidad. A cambio, las empresas aportarían una cantidad equivalente a seis días por año trabajado a fondos individuales de los trabajadores que estos podrían llevarse consigo si deciden cambiar de empleo, a diferencia de lo que ocurre actualmente y es que la indemnización solo se percibe en caso de despido. Con el “caramelo” de facilitar la movilidad laboral y de una mayor facilidad para contratar, se abarata un 50% el coste de despedir”.

“Pero, hay un problema. Y son los derechos adquiridos. Porque para que este nuevo expolio funcione, es necesario cubrir el coste del período de transición en el que los actuales trabajadores acumulan de indemnizaciones hasta la entrada en vigor en su totalidad del nuevo sistema”. Y la solución es que pague el Erario a cuenta de los fondos europeos.

Es un buen ejemplo de cómo los fondos Next Generation, los 140.000 millones que está previsto recibir de la Unión Europea —en ayudas y préstamos— se pretenden emplear de la forma más útil para las grandes empresas, no para la sociedad. Desde IU, y desde Unidas Podemos, es imprescindible denunciar esos planes y proponer alternativas para el empleo de esos fondos que permitan crear empleo digno, útil socialmente y sostenible ecológicamente. Si no, serán pan para hoy y hambre para mañana.

Pero, al tiempo, es necesario una defensa de los derechos laborales para impedir que esta situación se aproveche para imponer una nueva vuelta de tuerca en la explotación laboral. Y el BdE ya nos avisa de que las intenciones de quienes llevan las riendas de la economía van en exactamente en esa dirección.