Se acabó el silencio

Violeta Blanco escribe, espoleada por las denuncias públicas y judiciales contra Errejón, para señalar la necesidad de erradicar todas las violencias machistas

Escribe Violeta Blanco

El misógino Errejón no es un caso aislado, ni es un monstruo, ni es víctima de nada. Que salga a la luz su personalidad agresiva hacia las mujeres ha sido un importante detonante gracias a la voz y la lucha, el compromiso con el feminismo y los testimonios en redes sociales de tantas mujeres que han sido y son acosadas, violentadas, desprestigiadas, violadas, tocadas sin consentimiento, etc y que han decido no callar.

Se ha conseguido acabar con el silencio y poner nombre a un machista violento de libro, representante de la izquierda feminista, aunque el acusado Errejón era y es todo lo contrario.

Y ha caído el cofundador y exportavoz de Podemos, fundador de Más Madrid y exportavoz de Sumar, pero desgraciadamente hay muchísimos más que callan y que puede que tengan un poquito de miedo por si sus nombres se hacen públicos, porque el miedo como la vergüenza están cambiando de bando, afortunadamente, lentamente, cuidadosamente y no hay marcha atrás.

Y ha sido posible, gracias al altavoz y herramientas organizadas por mujeres feministas que llevan tiempo luchando dentro y fuera de las redes sociales contra las agresiones machistas, entre ellas, quiero destacar la importante dedicación de Cristina Fallarás, Anais Bernal y Amelia Tiganus, entre otras.

Y no, no ha sido posible por parte de hombres y mujeres que nos representan en las instituciones estatales y automómicas.
Que si los protocolos no estaban bien activados, que nunca pensaron que eso estaba pasando a niveles tan graves…

En definitiva, no se hizo bien ni se paró, ni se denunció lo que parecía era un secreto a voces desde hace años. Claro que no es fácil señalar a un representante de tu partido, de tu entorno más directo, más cuando es un tipo altamente manipulador. No pongo en duda que tirar de la manta en este caso y otros, puede restar votos. Pero yo me cago en los votos, cuando estamos hablando de violencia machista.

Llegados a este punto, a lo mejor lo que hay que hacer, en vez de ver todo un desfile de «yo no he sido, yo no sabia, tú si sabías» es hacerle frente de una vez por todas a este sistema patriarcal que tanta violencia ejerce contra las mujeres.

Que salga a la luz la violencia machista de representantes políticos de la izquierda (ya sabemos que en la derecha también hay y dónde no…) no hace daño a la izquierda.

La izquierda se limpia en la defensa de la verdad, en acabar con el silencio y con el compromiso de no aceptar actitudes violentas, de quitarle el disfraz a los que van de feministas y luego hacen lo contrario en su vida personal.

Debemos dar pasos para terminar con el corporativismo entre muchos hombres frente a la violencia machista, decir alto y claro y sin risitas, que comentarios y actitudes machistas ya no toleramos en ningún ámbito, sean en el trabajo, tomando unas cañas, en casa o en la comunidad educativa. Ojalá más hombres concienciados de esta situación se atrevan sin contemplaciones a parar los pies a otros hombres cuando ejercen su machismo.

El feminismo avanza si somos capaces de creer a las mujeres que cuentan con todo dolor las agresiones recibidas, en vez de poner en duda sus testimonios y criticarlas por si denuncian o no. Avanzamos si les damos apoyo y no protegemos con el silencio a los machistas sean o no violentos.

Claro que no es fácil quitarse la lacra del machismo que campa a sus anchas en este patriarcado feroz. Creo que las mujeres no están atacando a los hombres sino más bien, se están esforzando muchísimo más que los hombres en cambiar actitudes, en defender el si es si, en no callar, en definitiva, siguen los hombres en general, en una actitud desestendiente frente a la violencia sexual hacia las mujeres, frente al miedo de ir solas por la noche, frente a la cultura de ser objetos de placer y consumo, frente a los asesinatos y violencia brutal hacia las mujeres.

No sé a qué espera la izquierda para exigir que en la comunidad educativa se imparta más y mejor educación sexual, así como debates entre los jóvenes sobre lo que genera la violencia machista. No se a qué espera para defender de una vez la abolición de la prostitución que ejercen 1 de cada 4 hombres en nuestro país y que supone una terrorífica violencia contra las mujeres, y regular al menos, que los menores ( con 8 años ya ven porno) no tengan acceso a la industria pornográfica de la que aprenden prácticas sexuales violentas que muchos luego ponen en práctica.

Y son imprescindibles protocolos que se cumplan en los juzgados para que sus profesionales no juzguen a las mujeres que van a denunciar agresiones y puedan sentirse protegidas.

La izquierda gana si de manera más contundente ponemos freno a esta situación que ya asquea, una situación de siglos donde las mujeres hemos aguantado lo inimaginable porque nos han inculcado hasta la médula que calladas somos más guapas, que el silencio es mejor que el escándalo, que qué van a pensar, que al final pierdes tú porque ellos son más fuertes…. pero eso se acabó.

Las cifras de mujeres víctimas de violencia machista, las cifras de mujeres asesinadas por violencia de género, dan escalofríos y no podemos acostumbrarnos, no pueden ser solo estadísticas, no podemos pensar que no es posible erradicar la violencia hacia más de la mitad de la población mundial, no podemos dejar que surjan ni más manadas, ni más depredadores sexuales violentos acechando y agrediendo a las mujeres.

Y de paso, la buena cultura siempre ayuda, como ver las películas, «No estás sola» de la directora Almudena Carracedo y «Nevenka» de la directora Iciar Bollaín, así como la lectura imprescindible de «La revuelta de las putas» de la escritora Amelia Tiganus.

En un día el silencio puede cabalgar como un rayo haciendo caer a los que se creen intocables, en una semana se puede avanzar mucho para quitarnos la venda de los ojos, en la vida podemos y debemos erradicar la violencia hacia las mujeres, es una máxima prioridad para que las futuras generaciones no vivan esta pesadilla machista injusta y cruel.

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