Cañada Real: Tres años sin luz

Informe de la Universidad Carlos III sobre los usos y necesidades energéticas de la población de la Cañada Real.

Escrito Jesús María Pérez

El 15 de noviembre de 2023 se presentó en el Salón de Grados de la Universidad Carlos III, en su campus de Leganés, un Informe sobre la situación que padece la población de la Cañada Real Galiana, en Madrid. La presentación corrió a cargo de los dos investigadores principales, Ulpiano Ruiz-Rivas y Jorge Martínez Crespo, profesores ambos de dicho centro universitario.

El trabajo, calificado por Ulpiano Ruiz como “análisis independiente”, ha sido producto de un convenio entre la Comunidad de Madrid y la Universidad Carlos III firmado el 29 de septiembre de 2020. Curiosamente, tres días después, el 2 de octubre de 2020, se produce el corte total de suministro eléctrico en dos (sector 5 y sector 6) de los seis sectores habitados de La Cañada.

Este hecho provoca un cambio brusco y radical en el objeto de estudio por lo que los autores se ven obligados a “cambiar el enfoque de la investigación y a su reestructuración”. Ya no se trataba de estudiar “las características de un acceso generalizado a la energía a través de enganches irregulares a la red de distribución de electricidad” sino que “la emergencia provocada por la falta de acceso a un bien básico como la electricidad se incorporaba de forma inesperada al proceso de estudio”.

Los sectores 2, 3 y 4 no se ven afectados por este gran corte de suministro, aunque sí sufrirán otro tipo de cortes en el suministro como el experimentado en marzo de 2022 que duró un mes.

Según Jorge Martínez, “el sector 5 recupera la conexión algunos meses después, pero de forma intermitente y con una capacidad de consumo de energía limitada muy inferior a la existente previamente al corte de suministro”. Solo “la capacidad de organización vecinal ha permitido disponer de suministro eléctrico irregular en los hogares de este sector, aunque sea de forma intermitente, al tener que auto-organizarse para desconectar alternativa y periódicamente las distintas zonas del sector en épocas de mayor consumo, con las implicaciones que tiene para la salud en las condiciones de habitabilidad de los hogares”.

El sector 6 ha sufrido un corte total de suministro desde hace más de tres años a pesar de ser el más populoso de todos. Solo los sectores 5 y 6 cuentan con más de 4.000 personas, 1.800 de ellas población infantil.

Un instante de la presentación

La arbitrariedad con la que ha actuado la empresa suministradora (Naturgy), con el consentimiento de las autoridades autonómicas y municipales, ha creado una situación de pobreza extrema energética que agrava la situación ya de por sí precaria social y económica de La Cañada.

Utilizando el censo oficial de 2015, los autores destacan que el 89% de la población de los sectores 4, 5 y 6 está en riesgo de pobreza.

“Una cosa es el norte de Madrid y otra el Sur, Sur-Este. El doble rasero de clase se hace evidente y no solo porque haya un olvido permanente de los derechos humanos básicos de una parte de la población de la ciudad de Madrid, sino porque se llega al extremo de querer eliminarlos de mapa cuando determinados intereses así lo exigen”.

Jesús María Pérez

También llaman la atención sobre la calidad de la vivienda, que es en su mayor parte de autoconstrucción. El propio censo oficial considera que un 61% del total presentan malas o muy malas construcciones. El 20,5% son infraviviendas o chabolas. Ante estas condiciones la mayoría de los hogares tras el corte eléctrico se enfrentan a la imposibilidad de mantener la temperatura entre 17 y 27 grados. El 97% de las unidades familiares de los sectores 5 y 6 declara que no pueden mantener una temperatura adecuada. Según la encuesta realizada por los investigadores para ver cómo se adaptaban los hogares al corte de suministro eléctrico y en la transición a sistemas no eléctricos, “en el 100% de los casos los servicios actuales son inferiores a los previos”. Según afirmó Jorge Martínez, “la Cañada queda fuera de los parámetros oficiales de pobreza energética”. Según algún otro estudio citado en la presentación, y teniendo en cuenta los efectos que está teniendo en la salud de la población de la Cañada, se ha calificado esta situación como “entorno torturante”.

“Parte del trabajo realizado en este estudio ha permitido la publicación de un artículo de investigación en una revista internacional de prestigio en el ámbito de los estudios de la interacción entre la energía y la sociedad. Este artículo, identifica Cañada Real como un caso de pobreza energética extrema en forma de desconexión colectiva de suministro con una magnitud sin precedentes en el contexto de la UE, tanto por el número de personas afectadas como por su persistencia en el tiempo”.2

¿Por qué se mantiene el corte de suministro?

La razón que alegaron las autoridades, así como la compañía eléctrica Unión Fenosa Distribución (UFD-Naturgy), para justificar el apagón fue que había picos de consumo eléctrico que “sobrecargaban la línea”, lo que suponían un grave riesgo, y de lo que responsabilizaban a plantaciones ocultas de cannabis que utilizaban de forma ilegal y gratuita grandes cantidades de energía. Pero como afirman los autores del informe, si el motivo de la desconexión es técnico, “no parece justificable que dos años y medio después (ya son más de tres años) del corte brusco de suministro en los sectores 5 y 6 no se haya implementado ninguna medida estructural que hubiera permitido devolver el suministro eléctrico en condiciones adecuadas de calidad y fiabilidad del servicio”, al menos a las que tenían antes del corte.

De hecho, en estos últimos años se han publicitado varias redadas y operaciones de cierre de plantaciones en el sector 63 4 5, pero ni una palabra de por qué se hace pagar a toda la población de La Cañada la actuación ilegal de unos pocos, ni de soluciones técnicas a las supuestas sobrecargas de la red.

Sin embargo, lo que de verdad piensan la mayoría de las familias de La Cañada sobre los cortes eléctricos es que “simplemente, se les quiere echar”. Y que “se les quiere echar” sin ningún tipo de alternativa habitacional.

“Nos sumamos al llamamiento, que el informe hace, para que todas las administraciones implicadas ‘en la lucha contra la pobreza energética en Europa’ pongan en marcha las acciones inmediatas para garantizar un suministro mínimo vital familiar”

Jesús María Pérez

La Cañada es, a día de hoy, el mayor asentamiento irregular de población de Europa, tal y como recuerdan los autores del informe. Su origen se remonta a los años 50 ó 60 del siglo pasado, empezando por la creación de huertos para consumo familiar, seguido de la construcción de casetas de aperos y cuando la oleada de emigración fuerza a miles de familias trabajadoras a establecerse en la periferia de la ciudad, sin acceso posible al mercado inmobiliario para muchas de ellas, se levantan precarias viviendas donde se puede. Con mucho esfuerzo y luchas vecinales importantes, esos asentamientos se van convirtiendo en nuevas barriadas regularizadas y urbanizadas. Algunas de las más emblemáticas fueron el Pozo del Tío Raimundo u Orcasitas. Pero La Cañada no. Por diferentes razones, las autoridades competentes, en primer lugar la Comunidad de Madrid ya que es la propietaria del suelo, nunca ha tenido interés en dar solución a La Cañada manteniendo a sus habitantes en una situación de marginalidad en la que no pueden contratar la luz porque no son propietarios ni inquilinos, pero tampoco pueden serlo, y tienen graves problemas para acceder a servicios tan básicos como el agua, el saneamiento o el transporte.

Hay soluciones y, de hecho, se han intentado como fue el Pacto Regional por La Cañada Real de 2017, que es incumplido globalmente por las instituciones y especialmente por permitir el corte eléctrico.

No es la primera vez que se ocupan cañadas. La calle Alcalá o el Paseo de la Castellana eran cañadas y su situación jurídica irregular no impidió que se especulase hasta la saciedad en torno a un suelo que teóricamente era público. De hecho, no fue hasta abril de 1986 cuando la Comunidad de Madrid vende estas calles, y alguna otra, al Ayuntamiento de Madrid por el precio simbólico de una peseta para “normalizar su situación jurídica”.6

Pero, una vez más, en el caso de la Cañada Real Galiana, no. Una cosa es el norte de Madrid y otra el Sur, Sur-Este. El doble rasero de clase se hace evidente y no solo porque haya un olvido permanente de los derechos humanos básicos de una parte de la población de la ciudad de Madrid, sino porque se llega al extremo de querer eliminarlos de mapa cuando determinados intereses así lo exigen.

La mayoría de los vecinos y vecinas de La Cañada piensan que se les pretende echar, precisamente ahora, porque están en marcha nuevos desarrollos y proyectos urbanísticos en el entorno de La Cañada y los promotores y constructores de unas 120.000 viviendas en El Cañaveral, Los Berrocales, Los Ahijones, Los Cerros y Valdecarros, no quieren que ninguna mancha de pobreza y marginalidad pueda entorpecer lo más mínimo sus planes de venta y beneficio.

El problema no es que los vecinos y vecinas de La Cañada estén en una situación irregular, es decir, que sean ellos mismos los causantes de su situación. El problema es más bien que no se les da ninguna alternativa salvo el agravamiento de sus precarias condiciones de vida. Si el criterio es que La Cañada es un bien público a conservar en su estado primitivo, sería necesario hacer un plan de realojo de toda la población que hoy no tiene otra opción, en vivienda pública de alquiler bien comprada o construida por la administración. Si, por el contrario, el criterio fuese el mismo que el utilizado en la calle Alcalá o el Paseo de la Castellana, habría que habilitar procedimientos de uso del suelo y acabar con las chabolas, la infravivienda y anular una normativa que impide hacer ninguna mejora en las viviendas bajo amenaza inmediata de derribo. Esa norma se puso para delimitar quien habitaba la zona en 2013 y tenía derecho a una alternativa habitacional pública. Pero si 10 años después no se ha ofrecido salida alguna, mantener la norma es condenar a que no se puedan mantener en condiciones mínimas de habitabilidad viviendas precarias o, simplemente, conservarla para tener una excusa que dé cobertura a posibles actuaciones arbitrarias por parte de la administración municipal.

Nos sumamos al llamamiento que el informe hace para que todas las administraciones implicadas “en la lucha contra la pobreza energética en Europa” (empresas, ministerios, comunidad, y ayuntamientos) pongan en marcha “las acciones inmediatas” (que proponen en sus conclusiones) para “garantizar un suministro mínimo vital familiar, o prioricen medidas habitacionales y/o ayudas a reformas para garantizar unas mejores condiciones de vida en los hogares de la Cañada” poniendo fin al “daño efectivo” tanto físico como psicológico que padecen, así como a su “dignidad como seres humanos”. No es aceptable, ni justificable desde ningún punto de vista, que haya “miles de personas viviendo sin electricidad en una de las regiones más ricas de Europa en el año 2023”.

Notas

1 “Diagnóstico de los usos y necesidades energéticas de la población de la Cañada Real Galiana” cuyo contenido completo está accesible en el enlace https://e-archivo.uc3m.es/handle/10016/38662.

2 Disconnected, yet in the spotlight: Emergency research on extreme energy poverty in the Cañada Real informal settlement, Spain. Ruiz-Rivas, U., Tirado-Herrero, S., Castaño-Rosa, R., Martínez-Crespo, J. Energy Research and Social Science, 2023, 102, 103182. https://doi.org/10.1016/j.erss.2023.103182.

3 https://elpais.com/espana/madrid/2020-10-15/macrorredada-contra-el-cultivo-de-marihuana-en-la-canada-real.html

4 https://mpt.gob.es/delegaciones_gobierno/delegaciones/castillaleon/actualidad/notas_de_prensa/notas/2023/06/2023-06-08_04/2023-06-08_05.html

5 https://www.telemadrid.es/programas/telenoticias-1/plantaciones-marihuana-desmanteladas-Canada-Real-2-2277692234–20201015024325.html

6 https://elpais.com/diario/1986/04/07/madrid/513257060_850215.html

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