Violeta Blanco

El patrón : radiografía de un crimen, es una película argentina basada en hechos reales, con guión, producción y dirección de Sebastián Schindel y adaptación del libro del criminólogo Elias Neuman.

Una historia protagonizada por un reparto excepcional, con unas interpretaciónes creíbles y brillantes de Joaquín Furriel, Germán de Silva, Luis Ziembrowski, Mónica Lairana  y Guillermo Pfening.

Recibió varios premio en festivales como el  Busan de Corea del Sur, Festival de Varsovia, Guadalajara y Viña del Mar.

Una película para descubrir al público algo que ya sabe pero conviene recordar, que inspira repulsa, rechazo e incluso rabia hacia esos patrones que se sienten poderosos e incluso inteligentes por ser capaces de despreciar al ser humano sin ningún gramo de empatía, abusando de la humildad y la pobreza, abrazando la corrupción y la violencia. Queriendo convertir a sus empleados en  cucarachas que puede pisar cuando se quejan con razón e incluso con educación y sobre todo aprovechándose del miedo y la paralización que supone la pobreza.

Ese tipo de patrón que se cree el santo de sus oprimidos, de los esclavos a los que fustiga y maltrata psicologicamente con injusticias, vejaciones y humillaciones. Que se siente superior cuando los endereza con mano dura por su bien, porque gracias a él pueden malvivir. Ese patrón sin escrúpulos, que consigue un peldaño mas de bienestar gracias a la explotación de quien no tiene recursos y depende de unas miseras migajas para no volver a una situación en la que ni migas de pan.

El protagonista Hermógenes Saldívar es un trabajador rural que viaja a Buenos Aires en busca de una vida mejor en compañía de su compañera. Consigue trabajo en una cadena de carnicerías de barrio y pone todos sus esfuerzos en aprender el oficio con las indicaciones de un compañero que se siente bien como pez en agua sucia, enseñándole las dotes psicológicas que debe tener un carnicero hacia sus clientas con artimañas machistas para venderles una sonrisa fresca envuelta en carne podrida.

Hermógenes se siente incluso agradecido porque su Patrón le da permiso para vivir en la parte trasera de la tienda, que no es más que una pocilga, la cual  Hermógenes y su mujer intentan transformar en un espacio limpio, humilde y amoroso.

El olor de la carne que llega en un camión por las noches, como queriendo esconder la podredumbre que debe vender Hermógenes tras limpiarla con productos que disimulen el nauseabundo ambiente que se respira en el almacén, llega hasta las propias entrañas del espectador. Dan ganas de taparse la nariz, da opción a reflexionar sobre la calidad de los productos cárnicos que nos venden y, sobre todo, nos acerca a la comprensión de la venganza desesperada de Hermógenes con un único objetivo: salvar y hacer respetar la poca dignidad que le queda y que quiere conservar para salvarse de la deshumanización completa a la que le aboca su patrón.

Son imágenes de reflexión, como siempre, para encarar un debate contra la explotación laboral, tanto en grandes como pequeñas empresas y negocios, contra la esclavitud que existe aún en estos tiempos modernizados, que no modernos ni prósperos, porque la pobreza, el paro, la pérdida de derechos laborales, siguen siendo protagonistas de una gran parte de la clase trabajadora mundial antes y ahora.

Trailer «El patrón : radiografía de un crimen»

Título original. El patrón, radiografía de un crimen
Año. 2014
Duración. 99 min.
Dirección. Sebastián Schindel
Reparto. Joaquín Furriel, Mónica Lairana, Guillermo Pfening, Luis Ziembrowski, Victoria Raposo, Germán de Silva, Andrea Garrote
Productora. Coproducción Argentina-Venezuela. Magoya Films y Cooperativa Estrella Films